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Mediados de marzo
de 1987. El declive de la era alfonsinista, que
tanta expectativa había creado pocos años atrás,
ya había comenzado. No sería un año fácil
para el país y eso que todavía estaban frescos
los recuerdos del mundial de fútbol ganado el año
anterior de la mano de Diego Armando Maradona
en México. Por ese entonces, en el plano
televisivo, Canal 9, único canal
privado, además del 2, y líder absoluto de
audiencia, se preparaba para el inicio de una
nueva temporada. Quizás una de las más
importantes y exitosas de su historia. Las
promociones anunciaban grandes lanzamientos para
ese año, entre los que se destacaban Venga y
atrévase a soñar, con Berugo Carámbula,
Las gatitas y ratones de Porcel y dos
programas que, gracias a la poderosa billetera
de su dueño, Alejandro Romay, venían
desde el estatal Canal 11: Seis para
triunfar, con Héctor Larrea y el
programa cómico más destacado de los ’80: No
toca botón, con Alberto Olmedo y
libros y dirección de Hugo Sofovich.
Hasta aquí, solo recuerdos del comienzo
de un año televisivo más. Pero hay un hecho
que lo hace diferente: 1987, además de haberse
convertido en el año más exitoso de Olmedo,
con personajes que llegaron a la cumbre de su
popularidad y de haberse desatado una especie de
Olmedomanía producto de los más de treinta
puntos de rating que todos los viernes por la
noche hacia el programa, fue el último año del
actor en la pantalla chica. Es que el gran capocómico
argentino moriría en Mar del Plata el 5 marzo
de 1988, cuando faltaban pocos días para
comenzar con las grabaciones de un nuevo año de
su exitoso programa. El octavo. Pero no pudo
ser. Por eso, hoy, a 21 años del inicio de
aquella temporada, que resultó la última, Código
Retro quiere rendirle homenaje a un
programa que quedará por siempre en el recuerdo
de millones de argentinos. Aquellos que
esperaban los viernes a la noche para gozar con
el talento de un cómico irrepetible, que dos
décadas atrás se despidió para tristeza de
todos.
Un
poco de historia
Todo comenzó en 1981 por la pantalla de Canal
11. Eran tiempos de dictadura y Olmedo venía
de alternar “buenas” y “malas” en
televisión. En 1976, el gobierno militar había
levantado su programa por una broma que le hizo
a la audiencia y lo mantuvo prohibido por dos años.
En el ’78 volvió, de la mano del menor de los
hermanos Sofovich, con el programa Olmedo
’78, cuyo éxito hizo que al año
siguiente continuara con Olmedo ’79. En
1980 no le fue tan bien con Alberto y Susana,
donde compartía cartel con la ya popular Susana
Giménez, por Canal 13, hasta que se
reencontró con Sofovich un año después, para
convertir a No toca botón en uno de los
programas cómicos más importantes de ese año.
En el canal de San Cristóbal, el programa
permaneció por seis temporadas completas con
muy buena repercusión, sobre todo después de
1983, cuando con el regreso de la democracia se
produjo el “destape” en la televisión. En
esos años, nacieron personajes inolvidables
como Lucy, que era una imitación
extraordinaria de Tootsy, la película
protagonizada por Dustin Hoffman y El
nene, con el que Olmedo comenzó a hacer sus
famosos “chivos” (publicidades encubiertas),
tan necesarios en estos tiempos. Luego, en 1984
apareció el personaje de Chiquito Reyes,
doble de riesgo, y un año después sacó de
la galera al Dictador de Costa Pobre, El
Pitufo, El Psicoanalista, y al nuevo Chiquito
Reyes, en su versión de marido cornudo.
Esa temporada, la de 1985, comenzó de un modo
inusual. Olmedo arrancó el ciclo con la quema
del traje de otro de sus personajes más
recordados: Rucucu, una creación que había
nacido en 1968 en Operación ja-ja y que
luego de ese día nunca más volvería a hacer.
Esa suerte de “ceremonia”, fue presenciada
por los actores Enrique Pinti, Juan
Carlos Altavista y Luis Brandoni.
En 1986, último año en el 11 y como antesala
del hiper-éxito que estaba por venir, nacieron
los personajes de El Manosanta, Perkins
y Álvarez y Borges, uno de los sketches
más esperados y elogiados del programa, donde
compartía pantalla junto al recordado Javier
Portales, en una clase magistral de
improvisación.
En
el 9, el año más exitoso
Y finalmente llegaría el ya mencionado
1987. Sin dudas, ese fue “el año” de
Olmedo. El tándem que formaba junto al programa
Seis para triunfar, que lo antecedía,
era imbatible. Los dos ciclos hacían más de
treinta puntos de rating cada viernes, y ese éxito
se veía reflejado en las numerosas revistas que
semana a semana salían con el cómico en la
portada.
La gran creación de esa temporada, y comentario
obligado del lunes en la oficina, fue su
personaje de Rogelio Roldán, jefe de cadetes,
que todas las semanas era acosado sin
concesiones por una jovencísima, y súper hot, Susana
Romero.
Lamentablemente, en el verano siguiente,
mientras estaba finalizando otra exitosa
temporada de verano, y a pocos días de haberse
estrenado su última película, Atracción
Peculiar, el destino le jugó a Olmedo una
mala pasada y los viernes de 1988 ya no fueron
los mismos sin él. Su vacío se hizo sentir. Ni
la unión de todo el elenco de Hiperhumor
con el que había quedado huérfano de No
toca botón, en un programa que se llamó Shopping
Center y luego Zapping, logró
apaciguar la tristeza que provocaba no verlo más
en pantalla. Había sido demasiado grande como
para olvidarlo tan rápido. Hasta el día de
hoy, ningún programa cómico logró ocupar la
noche del viernes con el éxito que el dúo
Olmedo-Sofovich cosechó en esas siete exitosas
temporadas. Sobre todo aquella recordada de
1987, que comenzaba hace ya 21 años y nadie
avisó que sería la última.
Las
fotos son propiedad del sitio: www.olmedo.com.ar
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