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Si por algo se caracterizó esta
inolvidable serie, fue por la gran cantidad de
capítulos que podía durar un partido de fútbol.
Será por eso que Los Supercampeones (su
nombre original es Capitán Tsubasa),
todavía perdura en el recuerdo de aquellos fanáticos
que en su momento, atrapados por la trama
futbolera, no se perdían un solo episodio.
Hubo otras series
animadas de fútbol como Moero! Kickers, Shoot
o hasta Whistle! pero ninguna logró
repercutir tanto en los ojos de los
televidentes, como la protagonizada por Oliver
Atom. ¿Por qué? porque Los
Supercampeones incorporó ingredientes
especiales en la historia, que la convirtieron
en una de las preferidas de los aficionados al fútbol:
espectaculares acrobacias, interminables
recorridos e imposibles jugadas a realizarse en
la realidad (como aquel gol hecho con dos
pegadas al mismo tiempo). Aunque tampoco se
quedaba atrás la voz del comentarista. La
tonalidad que le daba a los encuentros, el grado
de emotividad y énfasis para gritar un gol, o
la cantidad de tiempo que tenía para comentar
una jugada con la pelota manteniéndose en el
aire por varios minutos, también son motivos
por los que se recuerda a este animé.
Pero... ¿a quién se le ocurrió este
proyecto que luego se transformaría en un éxito
de resonancia tanto en América Latina como en
Japón? La respuesta la encontramos en Yoichi
Takahashi (foto), quien publicó el primer número
del manga Capitán Tsubasa en 1981, en la
revista Shōnen
Jump.
Y según cuenta la historia, Takahashi descubrió
el deporte más popular del mundo por una auténtica
casualidad, puesto que su primer partido de fútbol
lo vio en un restaurante italiano en una cena
"de ex-alumnos" cuando tenía 17 años.
Es por eso que al tomar contacto con la pelota
decidió jugarse y apostar fuerte por esta idea
que con el correr del tiempo le daría más que
satisfacciones. Aunque primero debió
compenetrarse en el manga para, posteriormente,
volcarse al anime donde tuvo,
y tiene aún, mucha repercusión a nivel
mundial.
Mucho
más que un dibujo animado
En los inicios de los ‘80 Japón no tenía
un gran equipo de fútbol para afrontar
importantes competencias internacionales. Nunca
había clasificado a un mundial. Hasta que llegó
Takahashi y logró lo imposible. Con su creación,
potenció la práctica del fútbol en todo el
Japón y la creación de una liga fuerte con
jugadores profesionales, entre otras de las
inversiones que se hicieron en aquella década,
sobre todo con la aparición de Toyota, empresa
que tomó protagonismo en la Copa
Intercontinental que, por esos años, pasó a
jugarse en Tokio.
El manga
El origen de Los Supercampeones hay que
buscarlo en el manga, cuya primera parte estaba
compuesta por 37 volúmenes de bolsillo. La
historia narraba desde que Olvier
Atom,
personaje principal de esta historia, ingresa a las
filas del colegio Newppy, hasta la victoria en
el campeonato mundial júnior contra Alemania,
pasando por los encuentros con todos sus amigos
y su lanzamiento hacia el estrellato del fútbol
internacional.
Entre 1982 y 1989 se estableció la
primera parte del objetivo cuyo proyecto se
amplió posteriormente a un formato más grande
compuesto por 21 números, los cuales comprendían
los 37 anteriores más estos nuevos. De esta
manera, se diferenciaba con la anterior en el
tamaño, las carátulas y las páginas extras.
El anime
Está claro que el manga llamó la atención
de los fanáticos, pero Takahashi no se quedó sólo
con eso y se animó con algo que necesitaba
mucha más inversión de capital. Llevó su
creación al animé, y así fue como desde el 13
de octubre de 1983 hasta el 27 de marzo de 1986,
la pantalla chica, a través del canal 12 de TV
Tokyo, comenzó a emitir Capitán Tsubasa
(Supercampeones). La serie estaba compuesta por
128 capítulos con una duración de 21 minutos
cada uno. Allí se cuenta la historia de los
mangas hasta el número 25, además de añadir
contenidos que no estaban en la historia
original, como el torneo juvenil en Europa.
En 1989 se produjo
una continuación de la serie llamada Shin
Capitán Tsubasa, cuya trama nos sitúa en
los preparativos para el mundial júnior de
Francia hasta la final contra Alemania.
Entre 1994 y 1995 llegó la primera
modificación de la serie. Su creador notó que
la primera versión ya resultaba bastante densa.
Por eso sacó a la luz Capitán Tsubasa J.
En ese momento el fútbol ya estaba en auge en
todo el Japón, por lo que su intención fue
lograda. El objetivo era darle una mejora de gráficos,
mayor fluidez y dinamismo pero al ser un resumen
se omitieron muchas escenas.
Con la historia de
la niñez de Oliver Atom resumida y el
enfrentamiento con el Franco Canadiense en la
final del campeonato nacional de escuelas, lo
jugoso se pudo apreciar en parte de la adaptación
del manga Capitán Tsubasa World Youth.
Donde se podía observar a Japón pasando por
una transición después de ganar el mundial
infantil ante Alemania, la exclusión de algunos
jugadores claves en el equipo por decisión del
nuevo entrenador, Minato Gamo, y el
enfrentamiento con el Real Japón 7, un equipo
integrado por jugadores profesionales que no
eran tenidos en cuenta para la selección
nacional.
Pero esto no es todo. Con la vista puesta
en el mundial de Corea-Japón 2002, vemos nacer
una nueva serie de Los Supercampeones: Se
trata de Capitán Tsubasa Road To 2002.
Esta serie es la continuación de Capitán
Tsubasa J, donde Atom ficha para el
Barcelona de España y Steve Hyuga se va
a jugar a la Juventus de Italia. Se emitió en
Japón desde julio de 2001 hasta junio de 2002 y
está compuesta de 52 capítulos. En realidad,
era un resumen de la vieja serie, unos 12 capítulos
que muestran el mundial júnior y por último
las aventuras de Oliver en Brasil, el
partido amistoso con Holanda y la final contra
Brasil en el mundial juvenil Sub-20.
Pero Takahashi no
se quedó sólo con el manga y el animé. El
cine también era uno de su objetivos. Por eso,
entre 1985 y 1986 aparecieron cuatro películas
de Los Supercampeones. En 1985 se
proyectaron Gran batalla en Europa y ¡Cuidado!
Japón Jr.
mientras que un año mas tarde se pudo ver Gran
batalla en el mundo; Mundial Juvenil
y Corriendo hacia el mañana. La trama de
las cuatro películas son inéditas y
complementarias, ya que estas historias no están
en el manga, además de tener una calidad gráfica
muy superior al anime. Tanta repercusión tuvo,
que no le quedó otra que sacar un quinto filme
en 1994, coincidiendo con el Jump Anime Tour.
Allí nos muestra a Atom jugando un
amistoso con Holanda.
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