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Cada episodio de la serie ideada por Matt
Groening, que nació como un pequeño
segmento de dos minutos en The Tracey Ullman
Show y luego al independizarse pasó a 21 de
dibujo puro, cuesta aproximadamente 1.800.000
dólares. En el equipo trabajan catorce
guionistas, quienes sumados a productores,
animadores, directores, actores y técnicos,
contabilizan 300 personas.
Todo
se inicia con un guionista que tiene una idea
básica sobre el argumento de un episodio, éste
se reúne con el resto del equipo que también
aporta sus
ideas
y
se establece la
estructura
básica
del programa.
Después, el guionista que tuvo la idea
básica escribe un primer borrador y se reúne
nuevamente con el equipo en torno a ese bosquejo
y lo rescriben. De esta manera, llegan al guión
final del episodio.
Luego se graban las voces de los
personajes y se envía todo a Film Roman,
la empresa que se
encarga
de la
animación
en
Hollywood. Allí,
varios
dibujantes
crean
un primer storyboard (un conjunto de
viñetas que representan las distintas
secuencias del episodio) y luego de cuatro o
cinco semanas lo devuelven a los guionistas y
productores para que lo revisen y lo aprueben.
Estos, con el visto bueno, restituyen el
storyboard a Film Roman donde un
departamento de diseño realiza una primera
animación muy rudimentaria en blanco y negro
que recibe el nombre de Animatic. Esta contiene los ángulos de cámara que tendrá cada
secuencia del episodio junto a los diálogos
incorporados a la acción.
Luego de esta etapa, y con el Animatic ya
aprobado, se realiza el dibujo de
todas
las
secuencias del
episodio.
Todo
este material
es enviado
a Corea,
donde
se
hace
la animación
y se
crean
algunas
secuencias intermedias. De
esta manera, el proceso de animación arranca desde el
dibujo tradicional, donde cada dibujo es pintado
a mano en celuloide, ya que, según los
creadores, este tradicional método posee un
mayor acercamiento a lo que ellos buscan que el
de la animación por computadoras, que es el que
más se usa actualmente.
Dos meses después, el episodio es
devuelto a Los Ángeles donde le hacen los
últimos retoques. Cada episodio de Los
Simpson tiene una banda sonora original
compuesta por Alf Clausen, ganador de
varios Emmy por su trabajo en la serie. Una orquesta compuesta por 35 músicos interpreta las
composiciones bajo la batuta de Clausen en los
estudios de la Fox.
Más
tarde, llega el proceso de post producción para
los productores y el director del episodio.
En los estudios Sony se realiza el
montaje, la adaptación de las líneas de
diálogo y se añade la música y los efectos de
sonido. Luego de esto, el episodio ya está
listo para exhibirse. Claro que, además, hay que
sumarle el tiempo de doblaje para los diferentes
países.
Todo
este proceso
lleva de seis a nueve meses, aunque no se trabaja sólo en un
programa, sino que se hacen veinticuatro al mismo tiempo.
Según
los responsables de la serie, una de las
premisas es que los dibujos sean simples y
claros. “La animación no debe ser nunca la
estrella de la serie. No interesa que digan
‘¡Qué lindos dibujos!’”, afirman. De
hecho, Matt Groening definió a Los Simpson
de esta manera: “Básicamente es un show
inteligente sobre gente tonta”.
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