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La mujer biónica

Una heroína de carne y hueso

Correr en cámara lenta y saltar una pared con pantalones Oxford tomados desde abajo, hoy parecen visiones prehistóricas, pero los fanáticos de la serie original somos gente naif y desconfiamos de la llegada de otra con el mismo nombre, tan siglo XXI. ¿Es siquiera imaginable pensar en modernizar una simpatiquísima setentosa que usa su oído biónico para escuchar las conversaciones de sus alumnitos por una poco expresiva chica “dark”, más parecida a Nikita que a “nuestra” inocente joven norteamericana? La mal llamada remake no reivindica un personaje tan bien logrado como el de la primera serie. Hay que decirlo: los fanáticos de Lindsay Wagner le seguimos haciendo el aguante a la rubia.

Por: Florencia Absatz 

fabsatz@codigoretro.com.ar


    ”Jamie Sommers, sexo femenino; edad: 28 años. Empleo anterior: tenista profesional. Empleo actual: maestra de escuela. Gravedad extrema por accidente en paracaídas. Daños sufridos en ambas piernas, brazo derecho y oído izquierdo. Se procederá a un reemplazo biónico autorizado por Oscar Goldman. Costo estimado: clasificado.”

    Así comenzaba esta serie con tantas características de la década del ‘70.

    La mujer biónica fue en realidad la versión femenina de El hombre nuclear o The six million dollar man (El hombre de los seis millones de dólares), y estaba protagonizada por la siempre sonriente Lindsay Wagner. Duró tres temporadas (21 de enero de 1976 al 13 de mayo de 1978), con 57 episodios en su haber.

    En realidad, apareció por primera vez en 1975, en un capítulo doble de El hombre nuclear, al final de la segunda temporada. Allí se presentó la historia de Jamie Sommers, antigua novia de Steve.

    En el quinto episodio, la futura esposa de El hombre nuclear y campeona de tenis, sufre un severo accidente de paracaidismo. Cuestión que le hacen reemplazos biónicos, pero, víctima del rechazo biológico… muere… O eso es lo que Steve y la audiencia creen.

    El tema es que ese quinto y trágico capítulo tuvo el mayor ráting de la temporada. Pero hete aquí que el público respondió en masa ante semejante injusticia, al punto de enviar cientos de cartas que bogaban por la continuidad de Jamie. Los telespectadores querían la salvación de la heroína, y la querían a Lindsay Wagner en el papel. A otra, no. Así que, gracias a la magia de la televisión, Jamie fue revivida a comienzos de la tercera temporada de El hombre nuclear.

    En el primer episodio (The Return of the Bionic Woman) se reveló que Jamie a decir verdad, no había muerto, más bien,  había sido mantenida en animación suspendida o congelamiento celular (!!) por el Dr. Michael Marchetti. Pero la operación no había sido totalmente exitosa, y acá empieza la telenovela: Jamie había perdido la memoria.

    Pero no queremos que no recuerde nada. Por eso se le realiza una nueva operación que le permite recordar todo todo… excepto, por supuesto, a Steve. Pero claro, tiempo más tarde, durante una misión a Budapest, una explosión cercana le hace recuperar la memoria de su amor por Steve y todos contentos porque cha chán cha chánnnn… De nuevo juntos El hombre nuclear y La mujer biónica. ¡Qué momento inolvidable!

    El episodio doble, Welcome Home, Jaime, dio origen entonces a una nueva serie: La Mujer Biónica. En enero de 1976 Jamie Sommers logró así protagonizar su propio espacio, que tuvo, al principio, mayor ráting que el mismísimo hombre nuclear.

Algo más

* En los ’80 y los ’90 se filmaron tres películas biónicas.

* Actualmente la serie se emite en varios canales retro de Latinoamérica: En Argentina, la está dando Canal Retro los martes y jueves de 9 a 9.30 ó de 18 a 18.30 (El hombre nuclear va los miércoles y viernes de 9 a 9.30 ó de 18 a 18.30).

* Jamie, igual que El hombre nuclear, tenía piernas biónicas que le permitían correr a gran velocidad, pero además, ella poseía un brazo provisto de enorme fuerza y un oído biónico. El oído le permitía escuchar a mucha distancia, y también, lo que decían sus alumnos.

* La vista biónica, en el caso de El hombre nuclear, y el oído biónico, en el caso de La mujer biónica, cuando “se activaban” para ver o escuchar mucho más de lo admisible por el sentido humano, provocaban un efecto característico: aparecía una grilla que permitía ajustar el foco o el tímpano y un sonido biónico en paralelo. Este efecto se hizo muy famoso entre los chicos de todo el mundo.

* Las escenas en las que el héroe o la heroína corrían eran mostradas invariablemente en cámara lenta, lo cual reemplazaba el supuesto de que en realidad corrían a una gran velocidad (una interesante ironía o quizá la única opción en los ’70 para lograr mostrar lo rápido que corrían). Y otra vez, los chicos jugábamos corriendo en cámara lenta, como nuestros héroes de la televisión.

* La nueva generación de efectos especiales (como los de Superman o los de La Guerra de las Galaxias) provocaron una renovación importante, que ubicaron los efectos de las series biónicas en trucos totalmente fuera de moda. El último episodio de La mujer biónica se emitió en marzo de 1978. El espacio fue reemplazado por otra serie más cercana a lo que el público pedía en ese momento: Galáctica.

Protagonistas

Lindsay Wagner como Jaime Sommers

Richard Anderson como Oscar Goldman

Martin E. Brooks como Dr. Rudy Wells

Christopher Stone como Chris Williams 

El hombre nuclear

    La idea original para El Hombre Nuclear fue tomada de Cyborg, una novela de Martin Caidin que había conseguido un éxito enorme con Marooned, otra novela de ciencia ficción. La serie estaba protagonizada por Lee Major, y su personaje, Steve Austin, era un piloto de pruebas y astronauta, que de un día para otro sufre un terrible accidente de trabajo durante un vuelo experimental. Los doctores se ven obligados a amputarle ambas piernas y el brazo derecho. Steve también pierde la visión del ojo derecho. El doctor Rudy Wells, amigo de Steve, estaba trabajando en un proyecto secreto llamado Biónica (mezcla de Biología y Electrónica), y es autorizado por el gobierno para reemplazar los miembros amputados por partes biónicas, con un costo de seis millones de dólares. Estas nuevas partes biónicas le dan a Steve una fuerza enorme, además de una velocidad y una visión envidiables. Para compensar a sus benefactores, Steve se convierte en agente. Entra a trabajar para la OSI (Office of Scientific Information) a las órdenes de su director Oscar Goldman (Richard Anderson), un jefe compinche que también dirige a Jamie, y debe cumplir peligrosas misiones.

La nueva mujer biónica

    David Eick (el causante del triunfal retorno de Galáctica) creó y produjo la nueva versión de La mujer biónica, que fue guionada por Laeta Kalogridis, y que tiene como protagonista a Michelle Ryan, una actriz británica conocida por su participación en la serie de la BBC EastEnders, una telenovela inglesa. Durante 2007, la serie fue emitida en Estados Unidos por la NBC. Al respecto Eick dijo: "es una completa reconceptualización del titulo; estamos usando el titulo como punto de partida y nada más." Nada más cierto que eso: lo otro que se repite es el nombre del personaje central. El resto, parece ser completamente diferente.

    La chica de ahora, que trabajaba en un bar y debía criar a su hermana adolescente, tiene un accidente automovilístico fatal que le cambia la vida completamente: se ve expuesta a una ultramoderna tecnología, con poderes desconocidos y una urgente necesidad de ayudar a otros. Y la de ahora sí que es una chica superpoderosa: en un experimento de recuperación biónica le insertan piernas y brazos biónicos; incluso, tiene una “bionicidad” que reúne las características que antes tenían Steve Austin y el personaje de Lindsay Wagner por separado: ojo y oído biónicos. Todo en un mismo combo. Gracias a esa intervención, la actual Sommers se convierte entonces en una agente secreta que trata de hacer el bien, pero que debe enfrentar a Sarah Corvus, la primera mujer en la que se implantó la tecnología biónica, y su personaje antagónico. Puede verse por A&E los domingos a las 21; los lunes a las 0; los miércoles a las 21 ó los jueves a las 14.

    Eso sí, los nostálgicos de la antigua serie que todavía no vieron la de Ryan erradiquen la idea de que la actual sea una versión de la anterior. Porque -lamento comunicarles- ya no hay más sonidos metálicos repetitivos como cuando “nuestra” Jamie torcía una barra metálica o golpeaba al enemigo. La nueva actriz perdió la sonrisa de Lindsay Wagner, en una nueva apuesta con varios enfoques de cámara casi en simultáneo, y, por supuesto, sin la tierna cámara lenta con la que jugábamos los ex niños de los ’70.

    Las secuencias aceleradas actuales se parecen más al ritmo de sagas cinematográficas del estilo Matrix. Pero como el que avisa no es traidor, si bien Ryan confesó su admiración por la protagonista original, también aclaró que no trataba de repetir el personaje, del que sólo recuerda algunas fotos en revistas que vio en su niñez (aquí podemos ir deduciendo su edad). Y es verdad: la nueva mujer biónica se parece más a Angelina Jolie de Tom Rider que a la buena de Lindsay Wagner.

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