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Antes
que en la tele
Para poder hablar del éxito televisivo
protagonizado por Bill Bixby y Lou
Ferrigno a fines de la década del ’70,
primero habría que retrotraerse a los
verdaderos orígenes del temible hombre verde,
los cuales se encuentran un poco más atrás en
el tiempo, más precisamente en el año 1962.
Fue en ese entonces cuando la Marvel Comics
comenzó a publicar una nueva historieta llamada
El Increíble Hulk, con guiones de Stan
Lee y los dibujos de Jack Kirby. El
comic cuenta el raro caso de un científico
nuclear llamado
Robert Bruce Banner, quien se transforma
en una criatura poderosa, luego de que un espía
comunista detonara, intencionalmente, la bomba
gamma que Banner había creado. La
exposición que éste recibe de rayos gamma crea
en él la posibilidad de transformarse en un
monstruo verde cada vez que se enoja, pero debe
guardar su secreto ante la permanente intención
de los militares, y del gobierno, de atrapar a
la extraña bestia.
En sus comienzos la
historieta estuvo bastante lejos de lo que podría
considerarse “un éxito”, pero con el tiempo
el personaje logró afianzarse en el gusto de
los amantes del comic, hasta convertirse en uno
de los más populares de la Marvel.
Hulk
en la pantalla chica
El paso a la televisión se dio en 1978,
cuando al productor Kenneth Johnson se le
ocurrió la posibilidad de llevar la historia
del hombre verde a la pantalla chica. Y como
siempre ocurre cuando se pasa de un género a
otro, era necesario hacer una adaptación, para
poder transformar la historieta en serie
televisiva y además capturar también al
público adulto. Por ese motivo, Johnson se
reunió con Stan Lee, y juntos comenzaron a
idear algunos cambios con respecto al comic.
Algunos fueron menores como el nombre del Dr.
Banner, que pasó a llamarse David en
lugar de Bruce, mientras que otros fueron
más trascendentes para la historia de Hulk:
para la pantalla chica, la causa de la
explosión gamma,
en el laboratorio del ahora David Banner,
no es intencional, como en el comic, sino
accidental. Todo se desencadena cuando Banner,
al querer invertir el proceso que hace que se
transforme en una bestia, incendia su
laboratorio y muere un colega suyo. Esto hace
que un periodista llamado Jack McGee,
crea que Banner murió asesinado por la
bestia y con la ambición de dejar de ser un
reportero más y tener su propia columna en el
periódico para el cual trabaja, siempre anda
tras la pista de Hulk. De esta manera, Banner,
considerado oficialmente muerto, vive escapando
de McGee y de los militares que lo
buscan, y va de ciudad en ciudad y de pueble en
pueblo, cambiando permanentemente de identidad,
hasta que logre encontrar la manera de
“derrotar” a la bestia que lleva dentro.
El programa, con Bill Bixby en el papel
de David Banner y Lou Ferrigno como Hulk,
comenzó a darse en Estados Unidos en marzo de
1978, luego de dos exitosos telefilms que fueron
emitidos por la CBS un año antes, y se mantuvo
en el aire por cinco temporadas, hasta
principios de 1982.
En la Argentina, en cambio, la serie
comenzó a emitirse en mayo de 1979 por la
pantalla de ATC los domingos a las 18. Y como
ocurre siempre cuando algo se convierte en
furor, por meses enteros cualquier revista
dedicada al mundo del espectáculo tenía, al
menos, dos o tres páginas dedicadas a Hulk
en sus ediciones.
Tres
películas para revivir a la bestia
En mayo de 1988, seis años después del
levantamiento de la serie, se realizó un nuevo
telefilm de noventa minutos, llamado El
regreso del Increíble Hulk. En esta
película hace su aparición Thor, “el
Dios del trueno”, otro de los exitosos
superhéroes de Marvel Comics.
Un año después, se realizó una segunda
película bajo el título de El juicio del
Increíble Hulk y
para febrero de 1990, se completó la
trilogía con La muerte del Increíble Hulk.
Ninguna de estas películas hechas para la
televisión despertó el mismo interés que si
tuvo la serie, sin embargo, ya estaba preparada
una cuarta película, también para la pantalla
chica, llamada El renacimiento del Increíble
Hulk, pero el fallecimiento de Bill Bixby
dejó el proyecto archivado en las oficinas del
persistente Kenneth Johnson.
Tomar
la leche y ver El Increíble Hulk
El Increíble Hulk, para los que
rondan los 30 años, es una de esas series
inolvidables que marcó la infancia de muchos.
Es imposible separar el recuerdo del programa de
aquellas inolvidables meriendas de la tarde.
Porque Hulk estaba “a la hora de la
leche” y en esos 45 minutos, con las
galletitas Manon y el Toddy de por
medio, los chicos, y los grandes también, se
hipnotizaban para mirar las aventuras de ese
monstruo verde, al que no estaba muy en claro si
querer o temer.
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