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¿Te acordás de aquella famosa cadena de
e-mails que a principios de este siglo comenzó
a circular bajo el titulo: “si creciste en los
ochenta...” y que luego desplegaba una lista
enorme de cosas imposibles de olvidar, si
efectivamente tu niñez la viviste por aquellos
años? Bueno, esta nota empieza igual, quizás
por falta de inventiva, para que negarlo, pero
puede ser un buen comienzo para hablar de una
serie televisiva que lejos estuvo de pasar
inadvertida en la vida de quienes en los años
’80 andaban de pantalones cortos y con cientos
de moretones en las rodillas.
Por eso es probable que, si creciste en
los ’80, nombres como Skeletor, Teela,
Sorceress, Orko, Mer-Man y Battlecat, por mencionar sólo a
algunos, no sean ajenos a tus recuerdos, ya que
todos formaban parte de la lista enorme de
personajes, tan particulares como atractivos, de
He-Man y los Amos del Universo, una de
las tiras animadas estadounidenses más
populares de esa década que, además, vino
acompañada de una legión de muñecos que eran
el deseo de cualquier chico seguidor de la serie
y de los que no la seguían tanto también.
Porque el que no entraba al “mundo He-Man”
por la televisión, lo hacía por los muñecos,
esos que hoy son muy preciados en el mercado del
coleccionismo ochentoso. Pero... ¿qué tienen
estos personajes para que, pasado el tiempo,
sigan despertando tanto fanatismo entre los nostálgicos?
“Para mi esto tiene que ver con que
junto con Star Wars, fueron las primeras líneas
de muñecos para coleccionar con más de setenta
personajes diferentes que se hicieron en el país”,
dice Javier Gallo, fanático de He-Man
y responsable del sitio web Amos del Retro.
“La combinación de los muñecos con los
dibujitos animados eran la mezcla
perfecta para que nos apasionara tanto en
aquella época. La idea de poder jugar con los
personajes de la tele era simplemente
fabulosa”, recuerda Gallo.
Todo
sea por vender muñecos
Lejos de las reglas
habituales del merchandising televisivo
infantil, en donde primero llega el éxito de un
programa y después las remeras, figuritas y muñecos,
productos que sirven para agigantar la facturación
del canal y/o productora en cuestión, dueños
del programa, y golpear así el siempre sufrido
bolsillos de los padres, el caso de He-Man
es totalmente opuesto. Pero es opuesto en la
forma, no en el fin de sus mentores, que por
supuesto no era otro que facturar, y vaya si lo
hicieron. Es que en los Estados Unidos la serie
animada fue posterior a la aparición de los
juguetes en el mercado. Traducido en pocas palabras: Los
dibujos se hicieron con la sola intención de
promocionar esos muñecos.
Todo comenzó en 1981, cuando la empresa
de juguetes Mattel estaba empecinada en
sacar a la venta muñecos de Conan, aquel
personaje que en el cine tuvo la cara de Arnold Schwarzenegger. Incluso hasta llegaron a fabricar uno como
modelo, hecho a la imagen y semejanza del ahora
gobernador de California. Pero estos señores no
tuvieron en cuenta un pequeño detalle: para
hacer esos muñecos, primero debían conseguir
los derechos, o al menos llegar a un acuerdo con
quien los poseía. Pero como esto no fue
posible, pensaron en hacer algo parecido pero
con personajes totalmente nuevos.
Así fue como en 1982 salió al mercado
la primera tanda de muñecos de Amos del
Universo. Eran sólo nueve: He-man, Skeletor,
Stratos, Man-At-Arms, El Hombre
Bestia, Mer-Man, Zodak, Teela
y Battlecat.
Todos venían acompañados de un pequeño cómic
que contaba las aventuras de esos personajes tan
raros como desconocidos. La recepción de los
chicos fue buena, pero desde Mattel querían más,
por lo cual creyeron que crear una serie
televisiva de veinte episodios de poco menos de
media hora, donde se exhibieran los muñecos,
sería la mejor promoción posible. De esta
manera, se asociaron con Filmation para
que llevase adelante el proyecto basándose,
siempre, en los modelos de juguetes que estaban en
el mercado. Aunque también es bueno aclarar
que, esta productora, se tomó ciertas licencias
en la elaboración final del dibujo animado, y
es por eso que algunos muñecos tienen pequeñas
diferencias con su símil televisivo.
Los
20 se convirtieron en 130
Si bien la idea de Mattel era realizar
solo veinte capítulos donde se exhibieran sus
productos y así vender más muñecos, en
Filmation creían que se podía hacer algo mucho
mejor con toda esa historia creada por la
empresa de juguetes, por lo cual, luego de mucho
negociar, llegaron a un arreglo y la serie
estuvo en el aire dos temporadas, con 130
episodios en total.
El 5 de septiembre de 1983, fue la primera vez
que He-Man salió al aire con un capítulo
que fue el primero, como podía haber sido el
tercero o el cuarto, ya que la historia no tuvo
un principio definido, como tampoco un final.
“El último episodio es uno más
donde el malvado es Kobra Khan”, cuenta el
titular de Amos del Retro. Por lo tanto, había
que atar cabos a medida que iban avanzando los
capítulos para entender quién era quien y cuál
era la relación que los vinculaba con el resto de
los personajes.
La serie
se despidió de la pantalla chica, en los
Estados Unidos, el 12 de agosto de 1984. Un año
después llegaría She-Ra y en 1987 la
película Amos del Universo, dirigida por
Gary Goddard y protagonizada por Dulph
Lundgren, que curiosamente era bastante
diferente a la serie animada, algo que molestó
bastante a los fanáticos. “Eso es
realmente una intriga”, asegura Gallo
quien ensaya una explicación: “supuestamente
por el bajo presupuesto no pudieron hacer las
cosas tal cual estaban pensadas, por eso se
incluyó a Gwildor, que no volaba, en lugar de
Orko, para no gastar en efectos
especiales”, sostiene.
Queremos
saber de qué se trata
He-man y los Amos del Universo,
cuenta la historia del Príncipe Adam,
hijo de Randor y Marlena, reyes
del planeta Eternia, a
quien Sorceress, hechicera del castillo Grayskull,
le
confirió los poderes para convertirse en He-Man,
un hombre súper poderoso, cada vez que empuña
su espada mágica al grito de: “Por el poder
de Grayskull” y defender así a su planeta de
las garras malignas de Skeletor.
El príncipe tiene un cobarde y gracioso tigre
verde llamado Cringer, que a la hora de
la acción se convierte en Battlecat, y
varios amigos que lo ayudan en su lucha contra
las fuerzas del mal.
Del lado de los buenos están la bella Teela,
capitana de la Guardia Real e hija adoptiva de Man–At-Arms, una simpática criatura
voladora llamada Orko y varios personajes
que ocasionalmente aparecen en la serie como Ram-Man,
Stratos, Man-E-Faces, entre muchísimos
otros. Mientras que por parte de los malos, además
de Skeletor, se encuentran Evil-Lyn,
El Hombre Bestia, Mer-Man y Trap-Jaw
Como todo superhéroe, He-Man debe
mantener en secreto su doble identidad, para no
poner en peligro a su familia, y comparte su
verdad sólo con Man-At-Arms, Orko y
Sorceress.
He-Man
en la Argentina
En la Argentina, la locura por He-Man se desató
en 1985, año en que el musculoso de poca ropa
aterrizó en el país con su serie, que iba por
la pantalla del viejo Canal 9 de Alejandro
Romay, y con sus sorprendentes muñecos, que
aquí eran fabricados por Top toys, empresa que
por aquellos años también había conseguido la
licencia para fabricar los de Star Wars. Y como
no podía ser de otra manera, fue un éxito
increíble. Hasta ese entonces, no había en el
mundo de la ficción infantil un personaje más
fuerte que Superman, y He-Man
parecía tener un poder similar.
“A mi me impactaba como un personaje podía
convertirse con una espada y luego con su enorme
fuerza poder levantar una montaña de roca y
lanzarla por los aires, sólo Superman era capaz
de eso”, recuerda Javier Gallo.
Por otra parte, además del éxito de ventas de
los muñecos había una enormidad de
merchandising que incluía álbumes de
figuritas, remeras, sábanas, disfraces (¿se
acuerdan de Berugo Carámbula disfrazado
del Príncipa Adam en Los bañeros más
locos del mundo?), cartas y muchísimo más.
Las
críticas que nunca faltan
Como suele suceder cada vez que aparece un éxito,
las críticas en contra no se hicieron esperar.
Grupos religiosos estadounidenses acusaron a la
serie de "satánica", con el argumento de que He-Man
podía comunicarse telepáticamente y Skeletor
era una calavera. Algo parecido sucedió en
Francia, donde los capítulos en los que aparecía
el enemigo número uno del protagonista no se
pasaban al aire, por considerarlo un personaje
"demoníaco". Es por eso que en la segunda
temporada de la serie, Skeletor tuvo muy
pocas apariciones.
Por otra parte, en Inglaterra no incluían
las moralejas, un clásico del final de cada capítulo,
donde los personajes sacaban una conclusión –
a veces muy tirada de los pelos – de lo
sucedido en el episodio que se acababa de ver.
Los
clásicos siempre vuelven
He-Man sin duda es un clásico de
los ochenta, que dejó un recuerdo imborrable
entre quienes tuvieron la suerte de vivir esa época
como "purretes". Es por eso que en 2002, la serie
experimentó un regreso (ya en 1989 hubo un He-Man
futurista que pasó sin pena ni gloria), con
dibujos totalmente nuevos y con la intención de
repetir el éxito de antaño. Se hicieron un
total de 39 episodios, de los cuales a la
Argentina llegaron poco más de veinte. De
hecho, ahora está en los planes una nueva película,
que los fanáticos esperan que sea algo mejor
que la primera de 1987, film que en el caso de
funcionar podría reflotar la "hemanmanía" vivida
en otros años.
Por todo esto, parece que hay He-Man para
rato, con lo cual, a esta altura, ya no importa
si creciste o no en la década del '80, lo importante es
que el personaje, como tantos otros superhéroes,
pueda mantenerse vigente en el tiempo. Ojalá
las nuevas generaciones puedan apreciarlo y
disfrutarlo de la misma manera en que lo hicimos
aquellos que tuvimos la suerte de crecer en los
maravillosos años ’80.
Fuentes:
www.he-man.org
/ www.amosdelretro.com.ar
/ www.viruete.com
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