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Quien
haya sido un purrete en los ’80 y diga que no
moría por las aventuras de Michael Knight
y su auto fantástico, está mintiendo o vivía
en otra galaxia y como esto último es poco
probable, lo más seguro es que esté mintiendo,
aunque siempre puede haber alguno, de esos que
nunca faltan, que diga “yo no lo veía”,
pero bueno, peleas al margen, lo cierto es que
la serie, que se emitió en Estados Unidos
desde octubre de 1982 hasta abril de
1986, fue uno de los sucesos televisivos de la década
del ‘80 y por eso forma parte de este sitio.
La
historia comenzó así...
Había
una vez un policía encubierto llamado Michael
Long, a
quien luego de recibir una bala en el rostro lo
dejaron solo
y moribundo en el desierto. Un inventor
millonario, con una enfermedad terminal, llamado
Wilton Knight (Richard Baseheart),
dueño de Industrias Knight y responsable
de la denominada Fundación por la Ley y el
Gobierno, que dirigía su subordinado Devon
Miles (Edward Mulhare), lo rescató y
lo ayudó a recuperarse. Long, previo
paso por el quirófano, recibió un nuevo rostro
y también otra identidad. A partir de ese
momento su nombre pasaría a ser Michael
Knight (David Hasselhoff). Pero
claro, nada es gratis en este mundo y a cambio
de todos estos beneficios que le ofrecían, Knight,
que antes era Long, debía trabajar como
agente de la fundación y combatir el crimen
organizado, pero no lo haría solo, (atención
que aquí viene lo bueno), contaría con la
ayuda de K.I.T.T. (Knight Industries
Two Thousand), un súper auto equipado con
tecnología de última generación, que le
permitía alcanzar una velocidad de 300 millas
por hora y saltar hasta 50 pies a través de su
“Turbo Boost” (se acuerdan del famoso: “K.I.T.T,
turbo”). El coche, además, era a prueba de
balas y tenía radar telescópico, censores
infrarrojos en el frente, asiento eyector,
scanner de rayos X, lanza llamas y bombas de
humo. Pero ojo, si todo esto les parece
fabuloso, todavía no leyeron lo mejor: lo más
interesante de todo y el gran atractivo que tenía
la serie era que K.I.T.T. poseía una
inteligencia artificial que le permitía hablar
(si, “HABLAR”, como hablás con tu vecino,
con tu novia, etc) y hasta tener su propia
personalidad. Su principal directiva era
proteger a su conductor, quien llevaba en la muñeca
un comunicador que lo mantenía en contacto con
el auto. Con ese aparato, Knight podía
llamarlo desde cualquier lugar y K.I.T.T
acudir inmediatamente, ya que otra de sus
“virtudes” era que podía manejarse solo. La
primera misión que tuvo este particular dúo
dinámico ochentoso fue capturar a la asesina de
Michael Long (que pensándolo bien no era
tan asesina), y colorín colorado la vida de Long
se ha terminado... pero la de Michael Knight
y su auto fantástico recién nacía y fue todo
un éxito, tanto en los Estados Unidos como en
la Argentina, con álbum de figuritas, naipes,
autitos de juguetes y la presentación del “súper
auto” en la Rural, en 1986, de la mano de Carlos
Sacán, incluidos.
La
serie
Su título original era Knight Rider,
pero como era difícil llevar la traducción al
español (Rider significa jinete o conductor),
eligieron como nombre El auto fantástico,
y así se la llamó en buena parte de Latinoamérica,
aunque en algunos países se la conoció como El
auto increíble.
El
primer episodio de la serie fue en realidad un
telefilm piloto, en el cual se contaba todo lo
que se detalló al comienzo de esta nota (ver
“La historia comenzó así...”), y se emitió
por primera vez en los Estados Unidos el domingo
26 de septiembre de 1982 por la cadena NBC,
mientras que el comienzo formal del programa se
produjo cinco días después, el viernes 1 de
Octubre.
El elenco estaba compuesto por los antes
mencionados David Hasselhoff, que interpretaba a
Michael Knight, Edward Mulhare era Devon
Miles, director de la fundación y jefe de Knight
y Patricia McPherson en el papel de Bonnie
Barstow, una mecánica, de muy buenas
curvas, que se ocupaba del mantenimiento del
auto, rol que en el segundo año fue cubierto
por Rebecca Holden como April Curtis,
aunque en las últimas dos temporadas el papel
volvió a recaer en manos de McPherson. Otro mécanico
que se sumó en el último año fue Peter
Parros, su personaje se llamaba RC3 (Reginald
Cornelius III). Pero claro, si se menciona a
los protagonistas no se puede dejar de lado a la
atracción máxima del programa: K.I.T.T,
un Pontiac Trans Am negro con una patente
que decía “California Knight”, cuya voz
original era de William Daniels. Todos
ellos tenían como escondite y lugar de trabajo
un trailer móvil, que servía también como
taller y garaje.
Knight Rider tuvo en total 84
episodios, el último se emitió el 4 de abril
de 1986. En la Argentina, en cambio, la serie
comenzó a darse en 1985, tres años después de
su inicio original y uno antes de su fin, por la
pantalla de canal 11 de lunes a viernes a las 20
y de inmediato se convirtió en un boom, no solo
televisivo, sino también de marketing, para
desgracia del bolsillo de los padres.
K.I.I.T.
hay uno solo
Después
del éxito de Knight Rider siempre quedó
latente la posibilidad de reflotar la serie y de
hecho se hizo, pero nada volvió a ser lo que
era. En 1991 se presentó el telefilm Knight
Rider 2000, también con la actuación de
David Hasselhoff, Edward Mulhare y William
Daniels poniéndole otra vez la voz a K.I.T.T,
pero el piloto no tuvo la aceptación esperada y
la futura serie quedó trunca. En 1994 se realizó
un nuevo intento a través de un telefilm
titulado Knight Rider 2010, pero la idea
volvió a ser rechazada. Tres años después, Team
Knight Rider si llegó a convertirse en
serie y logró mantenerse en pantalla al menos
por una temporada. Aquí no había un hombre y
un auto parlante, sino cinco conductores y cinco
vehículos que, por supuesto, al igual que el
Pontiac original, tenían voz y personalidad
propias, pero claro, ya nada volvió a ser lo
mismo, simplemente porque K.I.I.T... hay
uno solo.
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