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Un
casting casi cambia la historia
Cuando
la Paramount contrató a Dean Martin y Jerry Lewis para
trabajar como comediantes, el productor Hal Wallis (ver Entre
la genialidad...) quiso que hicieran una prueba
de cámara por separado antes de su debut cinematográfico
en la película Mi amiga Irma. Pero no todo salió
como se esperaba: Lewis iba a interpretar el papel de Al,
el vividor novio de Irma, pero la prueba que hizo para
ese papel fue tan desastrosa que Wallis sugirió
despedir al cómico y quedarse solo con Martin. Lewis,
desesperado por la posibilidad de quedarse afuera del
proyecto, se reunió con el guionista e idearon el
personaje de Sigmurd. El resultado no podía haber sido
mejor. La película tuvo un éxito rotundo. El actor John
Lund hizo el papel de Al, que en un principio
iba a hacer Jerry, quien con su nuevo
personaje se transformó en la gran estrella de la película.
Ocho
funciones diarias
En
los ’50, Martin & Lewis eran las grandes estrellas
de los Estados Unidos y la gente deliraba solo con la
posibilidad de verlos de cerca y esa demanda había que
satisfacerla. Por eso, en el Teatro Paramount, de
Broadway, llegaron a realizar hasta ocho funciones
diarias. Desde las 10 de la mañana hasta las 12 de la
noche y con localidades agotadas, superando la marca del
propio Frank Sinatra.
Los
dos por igual
En
la película El circo de tres pistas, la
participación de Dean Martin era, en un principio, muy
acotada en comparación con la de su compañero. Su
personaje aparecía recién en la página 31 del guión
(casi media hora de película), algo que molestó mucho
al cantante. Pero Lewis intercedió ante los productores
para que hicieran cambiar los guiones y equiparar así el
protagonismo de ambos.
Para
todos, el exitoso era Jerry
Si
bien la relación entre Lewis y Martin siempre fue
buena, en la última etapa comenzó a resentirse. El
cantante sentía que, tanto la prensa como los
productores de sus películas, solo destacaban el
trabajo de su compañero, a quien señalaban como el
verdadero responsable de tanto éxito; y fue eso lo que terminó por separar al dúo en 1956, algo con
lo que Lewis no estaba de acuerdo porque sentía un
cariño muy profundo por Martin y nunca sintió
rivalidad hacia él. Sin embargo después de la separación
no volvieron a hablarse hasta 1976.
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