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Frank Sinatra
fue, sin
dudas, uno de los hombres más codiciados y
mujeriegos del mundo del espectáculo en su
tiempo. Su vida amorosa no tuvo respiro y a la
hora de hurgar en ella se pueden encontrar
historias de todo tipo, en las que no faltaron
infidelidades, violencia, abortos o intentos de
suicidio. Cada una de sus veintiuna relaciones
conocidas reúne los condimentos necesarios con
los que se podría armar un buen guión de cine.
Por eso, a diez años de la muerte de “La
Voz” – falleció el 14 de mayo de 1998 en
Los Ángeles - Código Retro
pretende inmiscuirse en ese mundo de amores y
odios que despertó el artista en el sexo
opuesto, dejando en esta oportunidad de lado su
inigualable carrera musical y actoral o sus
comprobadas vinculaciones con la mafia, para
descubrir al hombre más
allá del micrófono. Y en algunos casos
fueron “sus mujeres” las que, a lo largo de
los años y en pequeñas dosis, se encargaron de
retratarlo.
“Eres el único que quise y me has hecho tanto daño.
Eres tan grande y yo tan pequeña” fueron
las palabras que le dejó escritas en una nota Shirley
Van Dike, una de sus numerosas amantes,
quien intentó quitarse la vida por medio de
somníferos.
“Es un buen padre y sentimental, aunque no
supo ser un gran marido”, lo describió en
alguna oportunidad Nancy Barbatro, su
primera esposa y madre de sus tres hijos: Nancy,
Tina y Frank Jr.
Sinatra, que nació el 12 de diciembre de
1915 en New Jersey, se había casado con Nancy
en 1939, pero las continuas giras del artista
posibilitaron que sus infidelidades comenzaran
casi desde el principio del matrimonio, así y
todo estuvieron juntos hasta 1950, momento en
que salió a la luz la relación de la estrella
de la canción con la escultural actriz Ava
Gardner (foto 2), el “animal más bello
del mundo”, según se decía por aquel
entonces. Con ella estuvo casado seis
tormentosos años, con abortos, golpes e
infidelidades de uno y otro lado, en el medio.
Según sus biógrafos, con ninguna otra mujer
fue tan feliz y tan desdichado al mismo tiempo,
de hecho fue la única por la que intentó
quitarse la vida.
Cuando se separó de Gardner, encontró consuelo
en su gran amiga Marilyn Monroe (foto 3),
quien venía de separarse de Joe DiMaggio.
Fueron amantes durante casi ocho años.
“Si Marylin no hubiera muerto, Frank se
habría casado con ella”, le contó un amigo del cantante a Randy
Taraborreli en el libro biográfico Sinatra,
detrás de la leyenda. Según asegura esa
misma fuente, el ganador del Oscar por De aquí
a la eternidad “sentía una mezcla de
atracción y compasión por ella. El matrimonio
hubiera sido una forma de salvarla de su peor
enemigo: ella misma.” Algunos aseguran que
lo último que escuchó la actriz de La comezón
del séptimo año antes de morir, fue un
disco de Sinatra. Para el cantante fue un duro
golpe cuando se enteró de la noticia. De hecho,
contrató a un detective privado para indagar
sobre su muerte, pero luego de dos meses pidió
terminar con la investigación: “No
necesito saber lo que realmente ocurrió. ¿Para
qué? No va a servir para traerla de vuelta a la
vida.”
Pero volviendo a esa maraña de mujeres que pasaron por
su vida, a Frank Sinatra también le gustaban
las adolescentes y su historia con Lita Marit
comenzó cuando ella tenía 16 años y
estaba recién salida del convento. Toni
Frank, en cambio, fue la mujer que lo hizo
detener dos veces por la policía. En ambas
oportunidades lo acusó por delitos sexuales.
También la actriz Zsa Zsa Gabor, contó
en alguna ocasión que fue violada por el
cantante en 1950 y Mía Farrow (foto 4),
quien se casó con Sinatra cuando tenía 19 años
y él 51, también fue víctima de la violencia
del autor de New York New York y debió
ser internada por golpes. En cuanto a la gran
diferencia de edad de la pareja, Dean Martin,
amigo y compañero del genial artista, alguna
vez bromeó: “No hay nada malo en el
asunto, el único problema es que algunas de las
corbatas de Frank son más viejas que su
esposa”. El matrimonio duró trece meses.
La popular actriz de Cleopatra, Elizabeth
Taylor (foto 5), tampoco tuvo mucha suerte.
Luego de su divorcio de Michael Wilding, quedó embarazada de Sinatra y
este la obligó a abortar ni bien se enteró de
la noticia.
En cambio, con Natalie Wood mostró su faceta más
romántica, tanto que cuando la dejó le envió
veintidós ramos de flores, una a cada hora, con
veintidós músicos tocándole una serenata en
su puerta.
Otras que cayeron rendidas a sus pies
fueron Marilyn Maxwell, Alora Gooding,
Kim Novak y Lara Turner. Y quienes
alabaron sus dotes de seductor empedernido
fueron Victoria Principal y Mailene
Dietrich.
Pero el “encantador de serpientes”, como lo
calificaron algunas de sus mujeres, también
sufrió por amor y en este selecto grupo se
inscriben Judy Garland, Hope Lange
y la ya mencionada Ava Gardner.
Pero el que merece otro párrafo aparte
es su romance con Lauren Bacall (foto 6),
esposa de Humphrey Bogart. Es que Sinatra
sentía un gran cariño por Bogart. Eran amigos.
Solían pasar noches enteras, con una botella de
Jack Daniels de por medio, hablando de la vida.
Cuando al protagonista de Casa Blanca le
diagnosticaron el cáncer de esófago, el
cantante estuvo muy cerca de la pareja. Se
transformó en un visitante asiduo de la mansión
Bogart-Bacall. Según cuentan las biografías,
fue ella la que se encaprichó con él, hasta
que lo inevitable pasó.
La relación clandestina duró mientras vivió
Bogart, aunque lo llevaron con discreción para
no herir al moribundo actor. Una vez superado el
luto, hicieron público el romance y asistían
juntos a los estrenos cinematográficos. Parecían
felices, hasta que a la actriz se le ocurrió
anunciar el compromiso a la prensa. ¿El
resultado? Sinatra desapareció. “Nunca me
casaré con una mujer tan agobiante”,
aseguró.
Su vida culminó al lado de Bárbara
Marx, una jugadora de golf y ex esposa de Zeppo
Marx, con quien se casó en 1976. Pero antes
se había lanzado a la caza de una de sus más
deseadas presas: Jacqueline Kennedy Onassis (foto
7). La ex primera dama estadounidense había
quedado viuda por segunda vez de Aristóteles
Onassis. Sinatra siempre había sentido una
especial atracción por ella y no dudó. Un
concierto de Ella Fitzgerald en el Uris
Theatre era la excusa perfecta. La invitó y
ella aceptó. Luego del concierto fueron juntos
al Club 21 y de ahí al Waldorf Towers. Pasaron
la noche en la suite del cantante. Al día
siguiente, con la resaca de una noche de mucho
alcohol, Sinatra le confesó a su chofer: “Me
ama y yo la amo. ¿Sabes qué? ¡Al diablo con Bárbara!
Creo que voy a casarme con Jacqueline Kennedy
Onassis. ¿No sería un bombazo?”. Pero lo
cierto es que, a pesar de las incesantes
llamadas del cantante, Jackie no regresó a su
lado. Al parecer, al enterarse por los diarios
de la salida de su cuñada, Ethel Kennedy
la llamó y la increpó: “Cómo se te
ocurre salir con él? Ese es el hombre que le
procuraba las mujeres a Jack
- el ex presidente Kennedy - cuando
estaban en la Casa Blanca. ¿Cómo pudiste caer
tan bajo”. Suficiente. No volvieron a
verse.
Así fue la vida de Frank Sinatra. Más allá de
la música y sus relaciones con el poder y la
mafia, las mujeres fueron una parte vital de su
vida. Tuvo todas las que quiso en el momento que
quiso. Pero quienes lo conocieron saben que uno
de sus más grandes amores fue su madre Dolly,
quien en 1977, a los 84 años, falleció en un
accidente aéreo rumbo a Las Vegas donde vería
actuar a su hijo. Este episodio cambió la vida
del cantante. A partir de ese momento se volcó
a la religión. Decidió regresar al catolicismo
y fue cuando alguien le explicó del descontento
de ciertas esferas celestiales sobre su
lujuriosa vida. Chequera de por medio, y luego
de revisar el Código de Derecho Canónico, la
Iglesia facilitó la anulación de su primer
matrimonio, a la vez que Bárbara dio su
conformidad para convertirse del protestantismo
a la fe católica y así pudieron casarse.
Queda claro que con cada una de las relaciones de
Sinatra podría filmarse una película. Su vida
amorosa tuvo de todo, y para todos los gustos.
Las mujeres más bellas de la época dorada de
Hollywood sucumbieron en sus brazos, aunque no
siempre salieron ilesas. “Tengo tan
presentes a todas las mujeres que han pasado por
mi vida que, sexualmente, podría sobrevivir el
tiempo que me queda fantaseando con ellas”,
confesó el propio cantante a fines de los
setenta. Y no cabe duda de que así fue. Después
de todo, era Frank Sinatra.
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