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Elvis Presley

El gran seductor

Le llevó un año y medio que el director de una discográfica finalmente lo escuchara y le diera una oportunidad para cumplir su sueño de ser cantante. Conoció la fama y el éxito y también la soledad y los excesos. En la plenitud de su carrera encontró la muerte, tal como le había sucedido a James Dean, quien, paradójicamente, era uno de los actores favoritos del “rey del rock”.  A 30 años del fallecimiento de Elvis Presley, miles de fanáticos de todo el mundo aún cantan sus canciones y siguen fascinados por la cadencia casi hipnótica de sus caderas… y hasta algunos seguidores, aseguran que aún hoy se lo puede ver caminar con su peinado característico y su ropa ajustada.

Por Alejandra Basile

abasile@codigoretro.com.ar


    El 3 de octubre de 1945, Elvis fue junto a su madre a la feria Mississippi-Alabama, en donde, parado sobre una silla, interpretó “a capella” el tema Old Shep de Red Foley. Como resultado de esa actuación, el pequeño Elvis ganó cinco dólares y la posibilidad de subirse a todos los juegos de la feria.

    Quién sabe si en esa feria existió una vuelta al mundo… y si el futuro “rey del rock” eligió subir a ella aquella tarde de 1945, con sus inocentes 10 años, lejos de la guerra que comenzaba a conmocionar a Europa y muy cerca de él mismo “dar la vuelta al mundo” con sus exitosas canciones.

    Elvis Aaron Presley había nacido el 8 de enero de 1935 en Tupelo, Mississippi, en los Estados Unidos. Gladys y Vernon Presley habían tenido mellizos, pero Jesse Aaron, el hermano de Elvis, murió poco después de nacer.

    Tiempo después, los problemas económicos que afrontaban los Presley hicieron que en 1948 la familia decidiera mudarse a Memphis, Tennessee. En esa ciudad, Elvis seguía con fascinación las historietas del Capitán Maravilla, jugaba al fútbol en el equipo de su escuela y derrochaba acordes y melodías con la guitarra que su madre le había regalado al cumplir once años.

    El Blues, el Rhythm’n’Blues y el Gospel eran músicas habituales para el pequeño, quien había conocido esta última en su ciudad natal, en la iglesia Primera Asamblea de Dios, a la que solía ir cada domingo junto a sus padres. Seguramente en esas mañanas de domingo, el pequeño Presley no imaginaba que años después grabaría dos álbumes de Gospel: Su mano en la mía y Cuán magnífico eres, con el que, en 1967, ganaría el premio Grammy al “Mejor Disco Gospel del Año”.

    Pero para ser reconocido con premios y distinciones, sonar en las radios y llegar a las bateas de las disquerías, aún faltaba tiempo…

    Pero volvamos a 1948, momento en el que el futuro “rey del rock" empezaba a transitar su adolescencia y, al mismo tiempo que decrecía su interés por las historietas, se acrecentaba su voluminosa cabellera. Si hasta el director técnico de su equipo de fútbol le pidió que abandonara los entrenamientos debido a la negativa de Elvis de modificarla. Además, las notas del joven Presley no eran las mejores y solía quedarse dormido en clase, quizá por el cansancio que le provocaba tener que ir a trabajar en el área de fabricación de la empresa Marl a la salida del colegio.

    Tiempo después, la historia se repetiría, y ya sin necesidad de subirse a una silla para aumentar su altura, Elvis volvió a cantar en público, en una fiesta para juntar fondos para su escuela. Sus compañeros lo eligieron como el ganador y por eso tuvo la oportunidad de subir nuevamente al escenario para interpretar otra canción.

Elvis desplegando todo su carisma y virtuosismo sobre el escenario -1969-

    Por ese entonces, alternaba sus agotadoras jornadas de trabajo y estudio con sus visitas a Sun Records en donde, por sólo cuatro dólares, quien quisiera podía acceder a un estudio de grabación. Allí fue donde grabó My Happiness y That's When Your Heartaches. Marion Keisker, la secretaria de Sam Phillips, el dueño de la discográfica, creyó ver en él el perfil artístico que su jefe estaba buscando. Sin embargo, Phillips no se mostró interesado en el material que Presley había grabado.  

Hacia el reinado

    En 1953, comenzaría una nueva etapa para Elvis. El 3 de junio terminó la escuela secundaria y recibió como regalo de graduación un Lincoln verde, modelo 1942, que sería el primero de una larga lista de autos que la futura estrella tendría durante su vida y que sólo cambiaría por otra de sus pasiones: coleccionar camisas.

    Según contó el propio cantante en una conferencia de prensa en Canadá, en 1957, en una oportunidad le entregó al dueño de un negocio de Memphis su auto alemán Messerschmit, a cambio de que, el propietario del local, le dejara llevarse toda la ropa que él quisiera. Y así fue. Estuvo eligiendo camisas durante dos horas y media.

    En 1954, un año y medio después de aquella grabación en Sun Records, Phillips finalmente oyó los dichos de su secretaria y decidió darle una oportunidad a Elvis. El 5 de julio de ese año grabó That’s All Right y presentó el disco en el programa Red, Hot And Blue de la radio WHBQ de Memphis.  La audiencia quedó subyugada por aquel nuevo artista, al que sólo le conocían la voz.

    Tiempo después, el 30 de julio de ese mismo año, Elvis Presley debutó en el Overton Park Shell como artista invitado del cantante de música country Slim Whitman.  Su voz sensual y el vaivén de sus caderas, cautivaron a todos, especialmente al público femenino. Tres años después, al ser consultado sobre sus llamativos movimientos corporales, el “rey del rock” diría: “Nunca he pensado en eso como algo sugestivo. Es sólo mi manera de expresar una canción, eso es todo”. Sin embargo, y aunque Elvis no se lo propuso, las jóvenes de finales de los ´50 percibieron a aquella forma interpretativa como un torbellino de sensualidad. 

    Luego de aquel arrollador debut, llegaría el contrato con la compañía discográfica RCA Victor, empresa que, al no poder satisfacer la alta demanda de discos del cantante oriundo de Memphis, debió buscar otra compañía que pudiera prensar las placas de Heartbreak Hotel, trabajo que se convertiría en disco de oro y lo consagraría ante las multitudes.

    Fue entonces cuando la llegada de Presley a la pantalla chica se hizo inevitable, aún para el conductor Ed Sullivan, quien había decidido no presentarlo en su programa, al conocer los comentarios sobre los “escandalosos” movimientos corporales del astro del rock. Finalmente, Sullivan contrató a Elvis por 50 mil dólares y el cantante actuó tres veces en el programa. En la tercera participación, su baile fue censurado y las cámaras lo tomaron de la cintura para arriba. ¿Esa noche alguien estaba haciendo otra cosa además de ver y escuchar a Elvis interpretar, entre otros, el tema Love me tender por televisión? ¿Qué joven americana no deseaba ser amada tiernamente por aquel muchacho de mirada dulce y voz profunda? Según los registros de aquel momento, sólo unos pocos no bailaron al ritmo del “rey del rock”; El 82,6 por ciento de la audiencia estaba eclipsado por el joven artista.

    Pero si hubo radio y televisión ¡cómo no iba a haber cine! La 20th Century Fox lo contrató para que interpretara el papel de Clint Reno en el western The Reno Brothers. Allí, Presley nuevamente cantó el tema Love me tender y fue ese el nombre que finalmente le dio título a la película.

    Loving You, fue su siguiente largometraje, en el que mostró la exitosa historia de un cantante, y por el que ganó lo suficiente como para adquirir su mansión de Graceland, en más de 100 mil dólares.

    Con Jailhouse Rock, su tercera película, Elvis terminó de conquistar y hacer bailar a miles de fanáticos.

    Su cuarta incursión en la pantalla grande fue con King Creole, película que llegó a filmar previa solicitud de prórroga en el ejército y que se estrenó cuando el cantante ya estaba en el servicio militar.

    Sin embargo, el éxito y popularidad que Elvis obtenía en su vida pública contrastaban con el dolor que padecía en su vida personal: El 14 agosto de 1958, fallecía su madre a causa de una hepatitis.

    Un mes después, el cantante fue enviado a Alemania por 18 meses, en donde conocería a su futura esposa: Priscilla Beaulieu, una joven de 14 años que, por amor, dejaría su país y se iría a vivir a Memphis.

    A principios de los ´60, el cantante retornó a los Estados Unidos y se presentó en televisión en el show de Frank Sinatra, quien, paradójicamente, había dicho unos años antes que la música de Presley era “deplorable, un afrodisíaco con olor rancio”. Todo cambia, todo cambia…

    Luego, “el rey” continuó con su carrera en el cine con un promedio de tres películas por año y filmó, entre muchas otras, Flaming Star, Wild In The Country, Blue Hawai y Roustabout, largometraje que atrapó a la audiencia femenina, a pesar del encantamiento que, en las jóvenes de entonces, provocaban cuatro chicos fabulosos oriundos de Liverpool.  

    Para mediados de 1967, Elvis recuperó la alegría que parecía haber perdido luego de la muerte de su madre. El 1 de mayo se casó con la joven alemana que lo había deslumbrado en sus días de servicio militar. Ante catorce exclusivos invitados, él y Priscilla “daban el sí” en el hotel Aladdin de Las Vegas, Nevada. Luego, los recién casados partieron hacia su luna de miel en California, y al los pocos días, volvieron a celebrar su matrimonio en su mansión de Graceland, a la que asistieron quienes no habían podido ir al primer festejo.  

Después del ídolo, el mito

    1968 fue para el cantante un año clave, no sólo por sus éxitos profesionales, que el 3 de diciembre lo convirtieron en un suceso de audiencia en un programa especial de la NBC, sino por la felicidad que experimentó en su vida familiar con el nacimiento de su única hija, Lisa Marie.

    Un año después, volvió a presentarse en vivo y, esta vez, el escenario elegido fue el International Hotel de Las Vegas, al que sólo pudieron asistir invitados especiales y la prensa.

    De allí en más, las giras fueron constantes y agotadoras y, según se dice, a causa de esto, Priscilla habría decidido poner fin al matrimonio de cinco años y buscar otro amor. Por su parte, Presley trató de mitigar su difícil situación sentimental con el consumo de pastillas y con la compañía de Linda Thompson, con quien pasaría sus últimos años.

    Hacia 1972, el cantante se encontraba en el apogeo de su carrera, y su última película, Elvis on tour, ganaba en premio Golden Globe al mejor documental del año.

    Un año después, se convirtió en el primer artista en llevar su música a todas partes del mundo al transmitir, vía satélite, su concierto del International Honolulu Center, en Hawai.

    El 16 de Agosto de 1977, Elvis Presley, quien decía que le gustaba más hacer cine que televisión porque en las películas “si te equivocás, lo hacés de nuevo y en la televisión no hay vuelta atrás”,  no pudo “volver atrás” con su vida agitada y, a los 42 años, encontró la muerte en su mansión de Graceland a causa, según indicaron los informes oficiales, de una arritmia cardiaca. El dolor que causó su muerte, todavía hoy se hace sentir. Su final, para muchos no tan inesperado, provocó el nacimiento del mito.

    El niño que alguna vez había soñado con ser cantante, pasaba a la inmortalidad a través de sus canciones. El joven que alguna vez dijo que los gritos de las fanáticas le servían para tapar sus imperfecciones en caso de equivocarse en alguna nota, empezaba a sonar mejor que nunca. Había llegado alto, más alto de lo que pudo haber imaginado subido a una silla, en aquel concurso de su infancia.


“Él nunca abandonó su sueño”

    Donna Presley, prima del cantante y autora del libro Elvis Precious Memories, dijo en una entrevista en el sitio Elvis from Polland en el año 2003, que el astro del rock “era un hombre muy afectuoso y cálido, con quien podía contar”, que le había dado el apoyo necesario para que ella convirtiera en realidad su sueño de ser modelo. “Elvis decía que le habían dicho que volviera a manejar un camión y que no podía cantar”, afirmaba Donna en aquella oportunidad, para luego agregar que Presley le contaba que “él nunca abandonó su sueño y que yo nunca debería abandonar el mío”.

 

Padre e hija otra vez juntos

    A 30 años de la muerte de Elvis Presley, y gracias a los avances de la tecnología, que años antes habían permitido que Natalie Cole pudiera cantar a dúo con su padre, el cantante y compositor Nat King Cole, Lisa Marie Presley, puso su voz en la grabación original que su padre hiciera del tema In the Ghetto.  El video estará disponible en Internet y el dinero recaudado con las descargas del material se utilizará para construir en New Orleans un nuevo Presley Place, una casa de tránsito y ayuda para las familias carecientes, como la que ya existe actualmente en Memphis.


Fotos: www.elvis.com.ar

 

 
 

 

   

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