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Lo que no se pudo encontrar en Rocky V
se logró en esta sexta y ¿última parte? Al
menos esa fue la impresión que le dejó a
muchos al salir de la sala. Rocky Balboa
(así se denomina el film protagonizado por Sylvester
Stallone) muestra la vida del personaje a 30
años de su primera gran pelea con Apollo
Creed.
Conocido como el Semental Italiano, el ex
campeón pasa sus días contando anécdotas en
su restaurante, cuyo nombre Adrian’s es
en honor a su esposa fallecida y por quien el
protagonista de esta historia guarda un profundo
respeto. Es que su mujer jugó un papel
fundamental en su carrera. Era quien le daba ese
empujó final para alcanzar la gloria arriba del
ring. Al morir Adrian, Rocky se
encuentra perdido y a donde quiera que vaya su
imagen está presente. Además, su hijo mantiene
con él una relación fría producto del
fastidio que le provoca ser "hijo
de..." y su cuñado Paulie (Burt
Young en una gran actuación), tan
desvariado como siempre, por dentro conserva una
tristeza que no alcanza ser demostrable ante los
ojos del ex campeón mundial de pesos completos.
Cambios, en lo que respecta a las otras
películas, no hubo. Mantiene ese drama que
caracterizó a la saga pero con el agregado de
un condimento que le da un sabor diferente: La
pelea es una transmisión de boxeo en el cine a
desarrollarse en Las Vegas. La cobertura de HBO
fue increíble para una evento de ficción que
parecía realidad, desde el comienzo
hasta el fin del segundo round, pasando incluso
por los periodistas que fueron especialmente
contratados para la película. Ah, Mike Tyson
también estuvo presente para darle un poco mas
de realismo a la cosa. Luego, desde el tercero
hasta el último mantiene su costumbre de
mostrar el pantallazo de todos los rounds, y la
evolución del boxeador en la pelea y como su físico
sufre daños a medida que transcurren los
asaltos.
Rocky Balboa no muestra algo mas novedoso que lo
mencionado. Tanto la música como algunas
escenas clásicas e históricas son reconocibles
para cualquier espectador que haya visto al
menos una vez el resto de la saga. De todas
formas, esta sexta parte es, quizás, la que más
se acerca a la original de 1976. Aquí, como en
la primera, el boxeador se topa con la
posibilidad de volver a sentirse alguien en la
vida, subiendo al ring, claro, y al igual que en
aquella vuelve a ganarse el respeto del público.
A pesar de lo que se esperaba, a
base de prejuicios creados, la película resulta
un cierre digno para un personaje emblemático
de la pantalla grande.
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