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Una década atrás, los fanáticos de la
ciencia ficción volvían a tener motivos para
abarrotarse en las boleterías de los cines del
mundo; sucede que por aquel entonces, ninguno
quería perderse el inicio de una trilogía que
ya prometía convertirse en el nuevo fenómeno
de un género que ya tenía como antecedentes a
las imprescindibles Star Wars y Blade
Runner, y las expectativas fueron colmadas y
superadas. Pero no sólo eso, Matrix, de
los hermanos Larry Wachowski y Andy
Wachowski, que recaudó más
de 460 millones de dólares y con cuatro premios
Oscar en su haber, le abrió las puertas al cine
del siglo XXI.
Thomas Anderson
(Keanu Reeves), cuyo alias es Neo,
descubre gracias a Morfeo
(Laurence Fishburne), considerado el
sujeto más peligroso por las autoridades, que
el mundo en el que vive es una
ilusión generada por una computadora,
puesta ante sus ojos "para ocultar la
verdad".
Esa "verdad" en Matrix es
que los
seres humanos son esclavos de las máquinas,
que se rebelaron en un momento de la Historia.
Como se explica en el filme, "existen
campos interminables donde los humanos no
nacemos. Se nos cultiva".
Mientras tanto, la
población vive en una realidad virtual,
la misma que distrae las mentes humanas -en una
actualización del mito de la caverna de Platón-
mientras los cuerpos son empleados como fuente
de energía para mantener el funcionamiento de
las máquinas.
Y ahí comienza la misión,
repleta de símbolos cristianos,
para Neo -anagrama de One, el
elegido-, que debe liderar la lucha por la
libertad de la humanidad desde la ciudad de Sión,
con la ayuda de Trinity (Carrie-Anne
Moss).
Este "thriller", escrito y
dirigido por los hermanos Wachowski,
de atronadora banda sonora y repleto de
imaginación, combina las premisas de la ciencia
ficción tradicional con una tecnología en
efectos visuales nunca vista hasta entonces.
Destaca la técnica llamada bullet-time
photography, una extremada ralentización
asistida por ordenador que
registra hasta 12 mil fotogramas por segundo,
usada en escenas como en la que Neo
logra esquivar las balas de uno de sus enemigos.
Alrededor de la franquicia (luego de The
Matrix, tal su título original, llegaron The
Matrix Reloaded y The Matrix
Revolutions, ambas de 2003), se creó todo un imperio basado en cómics, páginas de internet,
dibujos de anime y videojuegos, que eran partes
ineludibles a la hora de comprender todo el
universo de la saga.
Pasaron
diez años desde que esta creación de los Wachowski
viera la luz y generara a su alrededor tanto
fanatismo, como detractores tiene la obra
completa de estos dos hermanos oriundos de
Chicago. Es que a los Wachowski se los ama y se
lo odia en porcentajes idénticos. Pero más allá
de las discusiones que se puedan generar - muchos
críticos cuestionaron las secuelas porque no
eran lo suficientemente lógicas
en sí mismas y bordeaban la incoherencia - Matrix
marcó
un antes y un después en el cine de ciencia
ficción de cara al siglo XXI, algo que podría
resumirse con las propias palabras de Neo,
antes de emprender vuelo: “Vengo
a enseñarles un mundo sin reglas, sin
controles, sin fronteras... donde todo es
posible. ¿A dónde vamos después? Es una
decisión que deben tomar ustedes”.
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