Toda la información de la Cultura Retro la vas a encontrar en www.codigoretro.com.ar

PROGRAMAS & SERIES PELICULAS HISTORIETAS PERSONAJES ENTREVISTAS ESPECIALES 
HOME

EN POCAS PALABRAS

Toda la información de la cultura retro la tenés en CR.


LA NOTICIA DE LA SEMANA

Lo más destacado y que no podés dejar de saber.


DATA RETRO

Un ayuda memoria imprescindible 


LA IMAGEN DEL RECUERDO

Mandanos una foto de algo que te recuerde a tu infancia.


ESAS COSAS QUE SE DICEN

Frases que quedaron en la historia y que algunos quisieran olvidar.


HUMOR

Para reir o llorar.


FORO
Un lugar de encuentro, done el pasado se hace presente.

TODO PARA VER

La onda retro en movimiento.


MÁS INFORMACIÓN

El gran film del siglo XX

¿Quién fue George Orson Welles?

Citizen Kane 

El Ciudadano a lo Borges

Por F.A. 


    Esto es lo que escribió Jorge Luis Borges en la revista Sur, en agosto de 1941:

    “Citizen Kane (cuyo nombre en la República Argentina es El Ciudadano) tiene por lo menos dos argumentos. El primero, de una imbecilidad casi banal, quiere sobornar el aplauso de los muy distraídos. Es formulable así: un vano millonario acumula estatuas, huertos, palacios, piletas de natación, diamantes, vehículos, bibliotecas, hombres y mujeres; a semejanza de un coleccionista anterior (cuyas observaciones es tradicional atribuir al Espíritu Santo) descubre que esas misceláneas y plétoras son vanidad de vanidades y todo vanidad, en el instante de la muerte, anhela un solo objeto del universo ¡un trineo debidamente pobre con el que en su niñez ha jugado! El segundo es muy superior. Une al recuerdo de Koheleth el de otro nihilista: Franz Kafka. El tema (a la vez metafísico y policial, a la vez psicológico y alegórico) es la investigación del alma secreta de un hombre, a través de las obras que ha construido, de las palabras que ha pronunciado, de los muchos destinos que ha roto. El procedimiento es el de Joseph Conrad en Chance (1914) y el del hermoso film The Power and the Glory: la rapsodia de escenas heterogéneas, sin orden cronológico. Abrumadoramente, infinitamente, Orson Welles exhibe fragmentos de la vida del hombre Charles Foster Kane y nos invita a combinarlos y a reconstruirlo.

    Las formas de la multiplicidad, de la inconexión, abundan en el film: las primeras escenas registran los tesoros acumulados por Foster Kane; en una de las últimas, una pobre mujer lujosa y doliente juega en el suelo de un palacio que es también un museo, con un rompecabezas enorme. Al final comprendemos que los fragmentos no están regidos por una secreta unidad: el aborrecido Charles Foster Kane es un simulacro, un caos de apariencias (corolario posible, ya previsto por David Hume, por Ernst Mach y por nuestro Macedonio Fernández: ningún hombre sabe quién es, ningún hombre es alguien). En uno de los cuentos de Chesterton - The Head of Caesar, creo -, el héroe observa que nada es tan aterrador como un laberinto sin centro. Este film es exactamente ese laberinto.

  Todos sabemos que una fiesta, un palacio, una gran empresa, un almuerzo de escritores o periodistas, un ambiente cordial de franca y espontánea camaradería, son esencialmente horrorosos; Citizen Kane es el primer film que los muestra con alguna conciencia de esa verdad.

    La ejecución es digna, en general, del vasto argumento. Hay fotografías de admirable profundidad, fotografías cuyos últimos planos (como las telas de los prerrafaelistas) no son menos precisos y puntuales que los primeros.

    Me atrevo a sospechar, sin embargo, que Citizen Kane perdurará como "perduran" ciertos films de Griffith o de Pudovkin, cuyo valor histórico nadie niega, pero que nadie se resigna a rever. Adolece de gigantismo, de pedantería, de tedio. No es inteligente, es genial: en el sentido más nocturno y más alemán de esta mala palabra.”

   


 

 
 

 

   

    Staff - Contacto - Publicidad - Copyright © 2006

 

HomeProgramas & Series | Películas | Historietas | PersonajesEntrevistasEspeciales En pocas palabras | La noticia de la semana | Data Retro | La imagen del recuerdoEsas cosas que se dicen HumorForo | Pensamiento Ajeno Todo para ver