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“Con
la llegada de la Segunda Guerra Mundial, muchos
en Europa dirigen sus esperanzas o su
desesperación hacia la libertad en América.
Parten desde Lisboa, pero no todos van
directamente… dando lugar a una tortuosa ruta
de refugiados de París a Marsella, a través
del Mediterráneo hasta Orán. Después, en
tren, en auto o a pie, por la orilla de África
hasta Casablanca en Marruecos. He aquí los
afortunados, con dinero o influencias, que
pueden obtener visas a Lisboa, y desde Lisboa
hasta el Nuevo Mundo. Pero los otros esperan en
Casablanca, y esperan, y esperan, y
esperan…”
Así comienza describiendo los hechos un relator
en off,
mientras nos adentramos en blanco y negro
lentamente en el drama romántico de Rick
Blaine (Humphrey Bogart) e Ilsa Lund
(Ingrid Bergman), una historia que acontece en el Marruecos
francés no ocupado de la Segunda Guerra
Mundial.
Rick,
un exiliado estadounidense por causas que nunca
se develan, regentea el Rick’s
Café, el bar más popular de la ciudad de Casablanca,
y si bien tiene la posibilidad de abandonar Marruecos,
debe elegir entre quedarse con su amada o
ayudarla a que escape junto a su esposo, Víctor
Lazlo (Paul
Henreid), líder de La Resistencia
francesa (un movimiento que luchó
clandestinamente en contra del Eje entre 1940 y
1944).
Pero Casablanca
también es una película política, en
principio, porque en sus inicios estaba
destinada a convertirse en propaganda antinazi
ya que se concibió justo después de Pearl
Harbour. Finalmente, el filme expuso su
mensaje (algo acartonado y sólo quizá salvado
por el contexto de la Segunda Guerra Mundial y
el enemigo nazi), donde cada uno de los
personajes muestra un arquetipo particular: los
alemanes son los enemigos; los italianos, las
mucamas de los nazis; los franceses, gente
confiable, y los americanos, los héroes, como
siempre.
Casablanca es
parte del Hollywood dorado de los años ’40,
que intentaba rebelarse contra el ambiente bélico
de la Segunda Guerra Mundial a través del cine.
El
presupuesto utilizado para filmarla fue un millón
de dólares y toda la película se rodó en los
estudios de la Warner entre mayo y agosto de
1942 -excepto la secuencia que muestra la
llegada del agente nazi Strasser,
filmada en el Aeropuerto
Van Nuys-. Es
interesante hacer hincapié en los efectos de la
época: el fondo de la escena final, que muestra
un avión con gente caminando alrededor, fue
armado usando extras de baja estatura, un avión
de cartón dibujado a escala y humo para cubrir
la apariencia poco convincente del modelo.
Quizá uno de los logros más perdurables
de Casablanca
haya sido la actuación de los
protagonistas. Humphrey
Bogart no era un prototipo de sex symbol,
pero su imagen que espera un atisbo de pasión a
cada paso, su voz áspera, su mirada profunda y
su presencia arrolladora lo convirtieron en el más
varonil, en el personaje que enamoró a más de
una generación de mujeres por su estilo cínico,
solitario y duro, porque también, en el fondo,
era, como le dice el capitán Louis Renault, “un
sentimental”. Por su parte, Ingrid
Bergman no era tampoco el paradigma de femme fatale, y sin embargo sedujo a todo el mundo por su belleza indiscutida y, sobre todo, por
su enorme expresividad, que subyugó a los
hombres e hizo llorar a millones de
espectadoras. Ente ambos lograron en Casablanca
un diálogo sin palabras que se come la película:
se miran, se buscan, tienen miedo de hablar
hasta lograr una química inimitable que se
instala entre los dos, con actuaciones que
atrapan todavía hoy. Sin embargo, había
ciertas incompatibilidades visuales, como que Ingrid
Bergman medía casi cinco centímetros más
que Bogart, por lo que a él le tuvieron que poner ladrillos bajo los
pies o, directamente, sentarlo sobre
almohadones. Además, el guión pasó por tres
manos y se fue reescribiendo durante la filmación,
a tal punto que se dice que Ingrid
Bergman no supo hasta último momento con
cuál de los dos hombres se quedaría.
Antecedente
Casablanca se
estrenó en Nueva York en noviembre de 1942, y
se basó en la obra de teatro Todos vienen al
Café de Rick (Everybody comes to Rick's),
de Murray
Burnett y Joan Alison, proyecto que nunca se concretó, y que estaba inspirado
en un viaje de Burnett
a Europa en 1938. Durante el viaje, Burnett
pasó por la costa sur de Francia, donde visitó
el bar nocturno Le
Kat Ferrat, que inspiró El Café de Rick.
En la ciudad de Juan-les
Pins vio un pianista negro que le dio la
idea del personaje de Sam, el pianista.
Frases
·
Muchas veces se asoció la frase “Tócala
de nuevo, Sam”
a Casablanca,
sin embargo, esa expresión no aparece en ningún
momento de la película. En todo caso, cuando Ilsa
entra por primera vez al bar, le dice al
pianista: “Tócala
una vez, Sam, en recuerdo por los viejos tiempos.”,
pero Sam
finge no escucharla, entonces, ella repite: “Tócala, Sam. ‘Toca
As Time Goes By’”. Esa
misma noche, Rick le dice a Sam:
“Tú la tocaste para ella y la puedes tocar
para mí”
y “Si
ella puede soportarla, ¡yo también puedo! ¡Tócala!”.
·
Casablanca
tiene
seis de las 100 mejores frases del cine,
superando con este puesto a clásicos como Lo
que el viento se llevó y El
mago de Oz:
-
Puesto 05: “Here's
looking at you, kid” (Podría
interpretarse como "A tu salud" o
"ésta va por ti”, no se encuentra en
los guiones preliminares y ha sido atribuida a
las lecciones de poker que Bogart le daba a Bergman
entre toma y toma)
-
Puesto 20: “Louis,
creo que éste es el comienzo de una gran
amistad”(Le dice Rick
al capitán Renault
al final del filme)
-
Puesto 28: “Tócala,
Sam. Toca
‘As Time Goes By’”
-
Puesto 32: “Captura a los sospechosos de
siempre” (Cuando llega la policía al café,
el capitán Renault les ordena capturar a
los sospechosos de siempre, salvando la vida de Rick)
-
Puesto 43: “Siempre nos quedará París” (Rick
le miente a Ilsa
en el momento en el que se despide de ella)
-
Puesto 67: “De todos los bares en todos los
pueblos en todo el mundo, ella entra en el mío”
(lo dice Rick, despechado, al ver que
Ilsa
está sentada en su bar)
Ficha
técnica
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Dirección
|
Michael
Curtiz
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Dirección
artística
|
Carl
Jules Weyl
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Producción
|
Hal
B. Wallis
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Guión
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Julius
J. Epstein
Philip G. Epstein
Howard Koch
Casey Robinson (sin
créditos)
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Música
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Max
Steiner
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Sonido
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Francis
J. Scheid
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Editor
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Owen
Marks
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Fotografía
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Arthur
Edeson
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Vestuario
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Orry-Kelly
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Efectos
especiales
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Lawrence
Butler
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Reparto
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Humphrey
Bogart (Rick Blaine)
Ingrid Bergman (Ilsa
Lund)
Paul Henreid (Víctor
Lazlo)
Claude Rains (Capitán
Louis
Renault).
Conrad Veidt (Agente
nazi Heinrich
Strasser)
Sydney Greenstreet (Señor
Ferrari)
Peter Lorre (Ugarte)
S.K. Sakall (Carl)
Madeleine LeBeau (Ivonne)
Dooley Wilson (Sam,
el pianista)
Joy Page
(Annina Brandel)
John Qualen (Berger,
de la Resistencia noruega)
Leonid Kinskey (Sascha)
Curt Bois (ladrón)
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PREMIOS
OSCAR 1943
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GANADORES
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Mejor
película
|
Casablanca
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|
Mejor
director
|
Michael
Curtiz
|
|
Mejor
guión
|
Julius
J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard
Koch sobre una obra de Murray Burnett y
Joan Alison
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NOMINADOS
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|
Mejor
actor principal
|
Humphrey
Borgart
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|
Mejor
actriz principal
|
Ingrid
Bergman
|
|
Mejor
actor de reparto
|
Claude
Rains
|
|
Mejor
fotografía en blanco y negro
|
Arthur
Edeson
|
|
Mejor
banda sonora en película dramática
|
Max
Steiner
|
|
Mejor
montaje
|
Owen
Marks
|
Imperdible: el beso de Ingrid Bergman y Humphrey
Bogart, uno de los besos más famosos en la
historia del cine.
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