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Algunos antecedentes
La película Cabaret(*)
está basada en la novela de 1939 Adiós
a Berlín, de Christopher Isherwood (1904-1986), un escritor británico de los
llamados “radicales” de la década del
’30. Este autor vivió precisamente a
principios de esa década en la capital germana,
y describió el Berlín decadente de los años
previos a la subida del nazismo al poder, un
ambiente de pobreza mucho peor, por ejemplo, que
el que generaron la inflación argentina del
’89 o la crisis de 2001. Años después de
finalizada la Primera Guerra Mundial, Alemania
seguía agonizando porque su economía había
sido explotada por los vencedores, y el país
había sufrido una insospechada hiperinflación.
A principios de los años ’30, el país
germano estaba casi destruido, y en Adiós a
Berlín, Isherwood describe esa década de
desesperación, donde imperaban la droga y el
alcohol, el crimen, la prostitución femenina y
masculina, las enfermedades venéreas y, a
veces, los cabarets como única vía de escape.
En 1933, cuando Hitler
subió al poder, Isherwood ya había abandonado
Berlín, por sus diferencias con el régimen
nazi.
Adiós a Berlínfue la base para la obra de
teatro I am a camera, de John Van
Druten del año 1951. En 1966, se estrenó
el musical Cabaret en Nueva York, con libreto de Joe Masteroff y Lotte Lenya.
Finalmente, tres décadas más tarde de la
publicación del libro de
Isherwood, Bob Fosse, un coreógrafo estadounidense y director de cine y
teatro, llevó Cabaret al cine, y marcó
un antes y un después en el género musical en
la pantalla grande.
De musical a referente del cine contemporáneo
A diferencia de los grandes musicales clásicos
de los años ’50, que por lo general centran
la trama en superfluos conflictos románticos, Cabaret
(1972), brinda consistencia dramática a través
de una excelente comunión de diferentes
factores:
-
Un análisis político con gravedad histórica
en una época de suma agitación (la Alemania en
vísperas del ascenso del nacionalsocialismo al
poder).
-
El abordaje de temas sociales complejos (la
intolerancia, la homosexualidad, el aborto).
-
La aparición de escenas musicales sólo cuando
su argumento las hace verosímiles (todas las
canciones, excepto un himno nazi, son cantadas
en el escenario del cabaret).
-
Los tintes melancólicos y nada frívolos con
los que se dibuja la relación sentimental entre
sus protagonistas, quienes casi desesperan, por
unos efímeros instantes de felicidad.
-
Las letras de las canciones, que en parte hacen
referencia a la crisis que se vivía en un país
que era como un cabaret, y donde había que
tratar de resistir lo mejor posible, porque a
ese pueblo ya se le venían encima las nubes
negras del totalitarismo.
Argumento
En un clima de desolación pre-nazi, tres vidas
se entrecruzan. Sally
Bowles (Liza
Minelli), una cantante y bailarina que actúa
en el Kit Kat Club con la esperanza de
convertirse en una reconocida actriz de cine, se
enamora de Bryan
Roberts (Michael
York), un tímido escritor inglés bisexual
que da clases para sobrevivir (un claro alter
ego de Isherwood); hasta que ambos son seducidos
por Maximilian von Heune (Helmut
Griem), un aristócrata bisexual alemán. A
su vez, florece otro amorío no menos
conflictivo entre Firtz
Wendel (Fritz
Wepper), un “cazafortunas” que también
trae un secreto y que toma clases de inglés con
Bryan y la lánguida y elegante estudiante judía
de familia rica, Natalia Landauer (Marisa
Berenson). En el medio, o por fuera de estas
contrariedades, se destaca el papel de Joel
Grey, el Maestro de Ceremonias que dirige el
cabaret (el único procedente del musical de
Broadway que quedó en la película). Al fin de
cuentas, sólo el cabaret habla en nombre de lo
que nadie se anima a decir en voz alta.
Ocho Oscar al hilo
Cabaret surgió cuando el cine musical ya
estaba prácticamente desaparecido y ganó ocho
premios Oscar. Dejó huella e hizo que la gente
se volviera a fijar en este género. Significó,
por un lado, la consagración de Bob Fosse, que
le quitó la estatuilla a mejor
director al favorito de 1972 (nada menos que
Francis Ford Coppola, quien competía por El Padrino) y por el otro, fue, sin dudas, el lanzamiento de Liza
Minnelli como estrella, tras la estela dejada
por su madre, Judy
Garland.
Mejor director:
Bob Fosse.
Mejor actriz protagónica: Liza Minnelli.
Mejor actor secundario:
Joel Grey.
Mejor música:
John Kander / Ralph Burns.
Mejor
dirección de arte y escenografía: Rolf
Zehetbauer /Hans Jürgen Kiebach /
Herbert Strabel.
Mejor montaje:
David Bretherton.
Mejor sonido:
Robert
Knudson /
David
Hildyard.
Mejor música, partitura original y/o adaptación:
Ralph
Burns.
Nominaciones
Mejor película:
Cy
Feuer
Mejor guión adaptado: Jay
Presson Allen
Y además...
Son legendarios los números de Liza Minnelli, Mein
Herr,
que canta sobre una silla, Maybe this time, Money, Money,
que interpreta junto al Maestro de Ceremonias, y
el inolvidable Cabaret.
Liza Minelli es la única ganadora de un Oscar
cuyos padres también consiguieron algún premio
de la Academia: En 1939, Judy Garland, con tan sólo
17 años, obtuvo el Oscar a mejor
actriz juvenil por El
mago de Oz, mientras que en 1959, Vicente
Minnelli ganó el Oscar a mejor director por Gigi.
Bob Fosse, diseñó todos los bailes de la película
y, en 1972, se convirtió en el primer ganador
de tres premios en un mismo año: el Oscar al mejor
director por Cabaret, el Emmy por Liza
with a Z y el premio Tony de teatro por Pippin.
Vicente Minelli (padre de Liza Minnelli) diseñó
junto a su hija el maquillaje y el peinado del
personaje de Sally Bowles.
(*)La
palabra cabaret es de origen francés y
significa taberna.

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