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A principios del siglo XXI, la Tyrrell
Corporation creó unos robots virtualmente
idénticos a los humanos, a los que bautizaron
con el nombre de "replicantes". Los replicantes
Nexus 6 eran más fuertes y ágiles que los
humanos, y tan inteligentes como ellos, y eran
usados como esclavos en misiones de exploración
y reconocimiento de otros planetas. Tras un
motín durante una colonización, los replicantes
fueron declarados ilegales en la Tierra. Para
hacer cumplir la orden, se creó una brigada
policial especial, las unidades de Blade
Runner.
Hasta aquí, el argumento de una de las
películas de ciencia ficción más populares de
todos los tiempos: Blade Runner, cuya
filmación, a principios de los ’80, se tornó en
un verdadero infierno, a tal punto que su
extremadamente perfeccionista director,
Ridley Scott (Alien, 1979), aún, 25
años después del estreno del film, sigue
retocando algunas escenas para una versión
definitiva que próximamente saldrá en DVD.
Esta película, basada en la novela
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
(1968), de Philip K. Dick, se estrenó el
25 de junio de 1982 y, aunque el tiempo haga
parecer lo contrario, fue un verdadero fracaso
de taquilla en los Estados Unidos. Sólo recaudó
en las salas 14 millones de dólares - la mitad
de lo que costó su rodaje – pero fue su gran
éxito en el, por ese entonces, recién nacido
mercado del video doméstico, lo que la erigió en
uno de los productos más fructíferos de la
Warner Brothers
Una explicación que intentan los
especialistas en el tema, sobre la repercusión
que tuvo este filme en video, y luego en DVD, es
que la cantidad y calidad de las imágenes que
ofrece la película es tanta que muy pocos suelen
conformarse con ver sólo una vez esta mezcla de
cine negro y ciencia ficción protagonizada por
Harrison Ford, en uno de los papeles más
importantes, y recordados, de su carrera.
Un equipo que no se llevaba
nada bien
Según parece, la relación entre el protagonista
y Scott, no era nada buena. Es que el actor se
sintió abandonado por el director a la hora de
armar su papel de policía encargado de
exterminar a un grupo de androides. En tanto que
la actriz Sean Young tampoco tuvo buena
química con Ford, hasta el punto de que una
escena, en principio amorosa, acabó generando
tal violencia física y psíquica que el productor
Michael Deeley la definió como “la
violación del pasillo”.
Por otra parte, el perfeccionamiento de
Scott, que muy a menudo le llevaba a rodar
muchísimas veces tomas de un mismo plano,
también enardeció al equipo técnico, que adoptó
la costumbre de vestir camisetas con lemas
despectivos hacia el director.
De todas formas, el problema más grave para
el realizador fue el enojo de quienes pusieron
el dinero para la realización del filme, que no
sólo lo despidieron una vez acabado el rodaje
por sobrepasar el presupuesto, sino que en
ningún momento se mostraron convencidos de que
la película resultara comprensible para el
público en general.
Un montaje mutilado
Cuando en las proyecciones previas al estreno,
el público, que por la presencia de Ford
esperaba nuevas aventuras del estilo de Star
Wars, se quejó por considerar la película
compleja y pesimista, lo mismo que algunos
críticos, tanto el director como los productores
tomaron una polémica decisión: eliminar un plano
onírico que Scott creía fundamental, incluir una
locución explicativa a cargo de Ford durante
toda la película y alterar radicalmente el final
para hacer un “happy ending”, donde se incluyen
planos de montañas tomados de descartes de la
película El resplandor, de Stanley
Kubrick.
Así hubiera quedado Blade Runner para
siempre si no fuera porque a comienzos de los
’90 el hallazgo de una copia de trabajo con el
montaje original, y su eventual proyección en
público, generó una oleada de entusiasmo
popular. Y fue ese entusiasmo el que hizo que
Warner olfateara un nuevo negocio: el reestreno
de esta versión con el montaje del director y su
lanzamiento en video en 1992, coincidiendo con
el décimo aniversario del estreno. Una fórmula
que generó grandiosos beneficios y que ahora
intentan repetir con motivo de este nuevo
aniversario, ante el cual Warner Home Video
anunció que se editará una caja con al menos
tres de las cinco versiones de la película,
incluidas las internacionales.
Por otra parte, Scott (foto), volvió a rodar
planos para afinar de nuevo el
montaje.
La escena retocada es aquella en la que
Deckard (Harrison Ford) persigue a Zhora
(Joanna Cassidy). En la versión original,
Zhora va corriendo con zapatos planos
cuando en los fotogramas anteriores aparece con
zapatos de tacón. Ahora los llevará así durante
toda la persecución. También se eliminarán los
controles que se veían cuando se disparaba
sangre, se retocará el maquillaje de las heridas
de Zhora que también recibirá un segundo
tiro en el pecho. Por otra parte, el hijo de
Ford Ben rodó algunas escenas caracterizado
perfectamente como su padre en el papel de
Deckard.
Con todo esto, queda claro que aunque se filmó
hace 25 años... hay Blade Runner para
rato.
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