|
El
pequeño Andrew
Andrew
Warhola
- su verdadero nombre -
nació el 6 de agosto de 1928 en Pittsburgh, Pennsylvania. De chico tuvo
dos enfermedades que le produjeron una
pigmentación anormal en la piel y algunos
movimientos involuntarios. Quizá por eso, Andy
era un niño aislado y apegado a su madre.
Pintaba, escuchaba radio y coleccionaba fotos de
actores famosos. Estudió Arte Comercial en la
actual Carnegie Mellon University, y a los 21 años se fue a Nueva York,
donde comenzó a trabajar como ilustrador en
revistas como Vogue y Harper’s Bazaar, y
también, en publicidad.
Retrato de un trasgresor
En los años
’60 pasó a ser un pintor y un cineasta de
vanguardia, “la” figura del pop-art
o arte
popular, un
movimiento que surgió a principios de los ’50
en Inglaterra y Estados Unidos, y que se basa en
imágenes y temas del mundo de la comunicación
de masas aplicados a las artes visuales, tomando
el valor iconográfico de la sociedad de
consumo. En la cultura pop los objetos dejan de
ser únicos para pensarse como productos en
serie, casi como una adicción. Las imágenes
son importantes en tanto objetos cotidianos,
pasibles de ser repetidos mecánicamente hasta
el infinito. Dijo Warhol: "La razón por
la que pinto de este modo es porque quiero ser
una máquina".
En los años ’60 y ’70 participó de
una movida intelectual de vanguardia, de la
bohemia neoyorkina. Fue el habitué número
1 del mundo dislocado de la época, con happenings
y fiestas privadas plagadas de músicos,
artistas y gente de mucho dinero, en un ambiente
inundado de psicodelia, alcohol y drogas.
Pintaba cuadros de
marcas estadounidenses, como sus célebres latas
de sopa Campbell (1962) o las botellas de
Coca-Cola; y también, retratos de personajes
populares de la época.
En 1963 fundó el estudio The
Factory, donde se rodeó de artistas y
personajes conocidos del underground neoyorquino. Después hizo serigrafías en serie,
minimizando el rol de su propia idea creativa en
pos la producción de su trabajo, con imágenes
supuestamente banales. Pero así revolucionó el
mundo del arte.
En 1965 conoció a The
Velvet Underground, la banda citadina
liderada por Lou
Reed. Se convirtió en manager del grupo e
incluyó a su amiga alemana Nico.
En 1967 salió el disco The
Velvet Underground and Nico: Andy Warhol,
con la característica tapa de la banana, pero
ese mismo año Nico y Warhol se alejaron del
grupo.
En cine, siguió el mismo camino
experimental que en la pintura. En 1963 rodó su
primer largometraje, con un plano secuencia de
un hombre durmiendo: Sleep
se llama, y dura 8 horas. En 1966 hizo The
Chelsea Girls, un semi-documental de 7
horas. Todas experiencias “locas”, y para
algunos, inconcebibles.
Hasta que en 1968 Valerie
Solanas, una feminista radical y dramaturga,
le disparó seis tiros, pero Warhol logró
sobrevivir. Y en 1969 inauguró su revista
mensual Interview,
con artículos ilustrados sobre las celebridades
del momento.
A partir de la década del ’70 comenzó a hacer
retratos por encargo (Mick
Jagger, Carolina
Herrera, Liza Minnelli, Elizabeth
Taylor); la
famosa serie Marilyn
sobre Marilyn
Monroe; algunos vehículos de competición
muy llamativos; y, en 1974, unas “cápsulas
del tiempo”, donde guardaba cosas cotidianas
en cajas de cartón. En 1979 exhibió en el Whitney
Museum de Nueva York su serie de retratos Portraits
of the Seventies (Retratos
de los Setenta).
Una imagen trascendente
En la década
del ’80 hizo numerosos retratos de
celebridades y magnates, empresarios y gente
adinerada. En 1981 empezó a pintar detalles de
cuadros de artistas renacentistas como Da Vinci, Botticelli y Uccello.
Dos años más tarde hizo un retrato de Miguel
Bosé para la tapa del disco Made
in Spain, también utilizada para el disco Milano-Madrid
del mismo artista. En 1986 pintó sus últimas
obras: autorretratos y retratos de Lenin
y Mao Tse Tung.
El 22 de febrero de 1987, después de un
ataque al corazón, una post-cirugía mal
cuidada y exceso de líquidos por intoxicación
de agua, murió. Pero Warhol había acumulado
tantas pertenencias que fueron necesarios nueve
días para que Sotheby's
las subastase por más de 100 millones de euros.
Así se fue un grande, a quien muchos consideran
el artista norteamericano más influyente de la
segunda mitad del siglo XX, tanto así, que aún
vivo era una leyenda: por su obra, por su
extravagancia, por los escándalos que
suscitaba, por sus 200 pelucas, por su forma de
vestir, por sus decenas de Role.
Él mismo se había convertido en una imagen de
marca registrada. Y, al mismo tiempo, otros
tildaron sus obras de pretenciosas o lo acusaron
de mostrar innecesarios golpes bajos. Pero desde
su muerte se hicieron numerosas exposiciones,
libros y documentales en su honor. En 1994 abrió
sus puertas en Pennsylvania el Museo Andy Warhol (http://www.warhol.org/),
el más grande de los Estados Unidos dedicado a
un solo artista.
|