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Los
años ’80 no pasaron desapercibidos para los
fanáticos de Spiderman,
sucede que a mediados de esa década, el
personaje apareció enfundado en un traje negro
en casi toda su superficie, con una gran araña
blanca en el pecho y la espalda, algo que
rompía con la regla nunca escrita de que un
superhéroe no debe cambiar de apariencia.
Pero sabido es que Spiderman no es un
superhéroe tradicional y en el caso de la nueva
vestimenta, ésta vino con sorpresa. Creáse o
no, el traje se transforma en una criatura
viviente, capaz de generar sus propias telarañas
y aumentar más las habilidades del personaje.
Cuando Peter Parker descubre que el atuendo
tiene vida propia, lo rechaza y aunque continúa
con el color negro por un tiempo, no pasará
mucho para que vuelva al clásico traje rojo.
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