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Richard Parker
y Mary Fitzpatrick además de ser un
feliz matrimonio con un pequeño hijo bautizado Peter,
son agentes secretos que trabajan para el
gobierno estadounidense y cuya última misión
asignada, es la de infiltrarse en la organización
que lidera el malvado Albert Malik (luego
Cráneo Rojo). Pero la misión no sale
como se espera: Malik descubre los planes
del servicio secreto y provoca un accidente aéreo
que acaba con la vida del matrimonio Parker.
Es así como Peter crece al cuidado de
sus tíos Ben y May Parker, en
Forest Hill, sin saber las verdaderas causas del
“accidente” de sus padres.
Luego, con el tiempo, el chico se
convierte en un inteligente estudiante de
ciencias del Midtown High School, aunque su vida
cambiaría para siempre luego asistir, una
tarde, a una exhibición sobre investigaciones
nucleares. Durante la demostración, una pequeña
araña que se interpone en el camino de un campo
radioactivo, cae en la mano de Peter y lo
pica. Después de abandonar el laboratorio con
la mano ardiendo, el joven descubre que, a
consecuencia de la picadura, posee facultades
extraordinarias, además de una resistencia y
fuerza fuera de lo común, que si bien al
principio utiliza para beneficio propio, no
pasará mucho tiempo para que entienda, y el
asesinato de su tío tiene que ver con eso, que
su deber es otro.
De esta manera, con una historia
intrincada detrás, nace Spiderman, más
conocido por algunos como el Hombre Araña.
Un superhéroe diferente al resto y con
problemas existenciales como los de cualquier
adolescente. Su único lema es “un
gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Un
éxito arácnido
Creado por Stan Lee y Steve
Ditko en 1962, Spiderman apareció
por primera vez en el número 15 de la revista
Amazing Fantasy y no tardó mucho
en convertirse en uno de los personajes más
importantes de Marvel Comics. Sucede que
este nuevo superhéroe, a diferencia de los
conocidos hasta ese momento, no estaba tan
divinizado; era más humano y presentaba
conflictos que lograban identificarse mucho más
con los adolescentes norteamericanos de
entonces, de hecho varias veces el personaje se
pregunta si no sería mejor abandonar su carrera
justiciera ya que le trae problemas a él y a
todos los que lo rodean. Esa verosimilitud se
terminaría convirtiendo en todo un estilo de
Marvel, que la empresa llevó adelante no solo
con Spiderman, sino con casi toda la
galería de personajes que estaban bajo su ala.
¿Pero cómo surge la idea de un superhéroe
emparentado con algo tan asqueroso como una araña?
Alguna vez, en un reportaje, Lee contó en
detalle como se le había ocurrido algo
semejante. “Mientras estaba sentado mirando
la pared. Me fijé en que había una mosca
zumbando en torno a mi cabeza. ‘Uau’, pensé.
‘¿Y si un superhéroe pudiera trepar por las
paredes?’ No hizo falta mucho más, pero
necesitaba un nombre para el nuevo héroe. ¿Mosca
Man? No, demasiado juvenil. ¿Mosquito Man? No
me sonaba. Entonces me acordé de una colección
de novelas baratas que leía de niño, The
Spider. ‘¡The Spider!!, ¡una araña!, ¡Spider-Man!”,
recordaba el autor.
Inmediatamente después, Lee le pasó la
idea a Jack Kirby, creador también de
personajes como el Moscardón, el
Capitán América y el Increíble Hulk,
entre otros, para que le diera forma en el
papel. Kirby ideó un Spiderman
musculoso, como todo superhéroe, con una
llamativa pistola de telarañas, unas botas de
bucanero y una máscara que dejaba al
descubierto la boca y la nariz, además de un
anillo que era el que le permitía transformarse
en un poderoso justiciero. Solo bastaron cinco páginas
dibujadas por Kirby para que Stan Lee se diera
cuenta de que no era eso lo que había imaginado
para su personaje. No quería un superhéroe que
fuera más de lo mismo, sino uno que se alejara
bastante de lo conocido hasta ese momento. Es así
como decidió pasarle el proyecto a Ditko, quien
se destacaba en Marvel por su trabajo en los típicos
relatos de monstruos y de terror. Este, para
empezar, dejó de lado todo lo hecho por su
antecesor y comenzó de cero. Si Spiderman
tenía la habilidad de trepar por las paredes,
no podía usar botas de bucanero y mucho menos
tener un cuerpo musculoso, sino un calzado más
flexible y un cuerpo mucho más dúctil, más
acorde con la destreza asombrosa del personaje.
Además, la pistola que lanzaba telarañas fue
reemplazada por un lanza redes oculto en sus muñecas
y la máscara ideada por Kirby se cambió por
una que cubría todo el rostro. También se
eliminó el anillo. Ahora los poderes se debían
a la picadura de la famosa araña radioactiva.
De esta manera, con el personaje ya
delineado, y convencido Lee de que era eso lo
que quería, estaba todo listo para el encuentro
con los lectores. Sin embargo, el camino del arácnido,
al principio, no sería tan sencillo dentro de
la editorial. Martin Goodman, dueño de
Marvel, no quería tener un superhéroe basado
en algo tan repugnante como las arañas, porque
suponía que el público rechazaría a un
personaje de esas características. Lee insistió
hasta el hartazgo, asegurándole a Goodman que
la llegada de Spiderman sería tan
revolucionaria como lo había sido la de Los
Cuatro Fantásticos, un año antes. No muy
convencido el editor accedió, pero no le dio
revista propia, solo un lugar en Amazing
Fantasy, una revista que ya estaba
sentenciada a desaparecer. De hecho, cerró
luego del debut del personaje en agosto de 1962.
Pero las cifras de ventas hablaron por si solas.
Los lectores, que agotaron la edición, se habían
quedado con las ganas de saber como continuaba
la vida del joven Peter Parker. En Marvel
advirtieron esto, y en marzo de 1963 publicaron The
Amazing Spiderman. De ahí en más, el éxito
fue rotundo y el personaje ideado por Stan Lee
se convirtió en el más popular de Marvel
Comics y en el preferido de los adolescentes.
Después vendrían las series televisivas y las
películas, pero eso ya es tema de otra sección.
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