Toda la información de la Cultura Retro la vas a encontrar en www.codigoretro.com.ar

 

PROGRAMAS & SERIES PELICULAS HISTORIETAS PERSONAJES ENTREVISTAS ESPECIALES 
HOME

EN POCAS PALABRAS

Toda la información de la cultura retro la tenés en CR.


DATA RETRO

Un ayuda memoria imprescindible 


LA IMAGEN DEL RECUERDO

Mandanos una foto de algo que te recuerde a tu infancia.


ESAS COSAS QUE SE DICEN

Frases que quedaron en la historia y que algunos quisieran olvidar.


HUMOR

Para reir o llorar.


PENSAMIENTO AJENO
Un poco de inteligencia de otros nunca viene mal.

MÁS INFORMACIÓN

La revista de Patoruzú

Los otros personajes

Curiosidades

 

Patoruzú

El superhéroe nacional

Apareció por primera vez el 19 de octubre de 1928 en el legendario diario Crítica. Al poco tiempo ya era un fenómeno popular con 300 mil ejemplares vendidos por semana. Hoy su revista sigue en la calle con una selección de sus mejores aventuras.

Por Diego Cabarcos 

dcabarcos@codigoretro.com.ar


                             ¿Se imaginan que hubiese pasado con Patoruzú de haberse llamado Curugua Curiguagüigua, tal como lo ideó su autor en un principio? ¿Hubiera podido vender los 300 mil ejemplares que, en las décadas del 40 y 50, se agotaban en los kioscos el primer día de salida? ¿Con ese nombre hubiera llegado a convertirse en uno de los personajes más importantes y queridos de la historieta local? ¿El diario PM de Estados Unidos se hubiese animado a publicar una tira con alguien de apellido Curiguagüigua? Quién sabe, lo bueno es que Dante Quinterno,  creador de este personaje y un verdadero talento del género, supo cambiar a tiempo y rebautizó al indio patagónico el mismo día del debut, y la historieta argentina... agradecida. 

La pre-historia de un fenómeno

    Patoruzú se asomó al mundo por primera vez el 19 de octubre de 1928, como personaje secundario de una exitosa tira de Quinterno, Don Gil Contento, que por ese entonces publicaba el diario Crítica desde hacía un año. El argumento de su promocionada aparición era el siguiente: Don Gil, un porteño piola que utilizaba su viveza para convertirse en miembro de la alta sociedad, un día recibió, como última voluntad de un tío difunto, a un cacique patagónico, quien llegaba desde el sur al encuentro de su nuevo tutor. “¡Por fin llegaste Patoruzú! te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas". Le dijo Don Gil al indio en el primer cuadro de la tira. Sucede que en los días previos al debut, de quien luego se convertiría en un personaje emblemático de la historieta nacional, se anunció, con bombos y platillos, la llegada de un nuevo personaje a la tira: El indio Curugua Curiguagüigua. Sin embargo, el autor, por consejo de su amigo Muzio Saenz Peña (Director del diario El Mundo), quien había visto los anuncios, dio marcha atrás y le cambió el nombre de entrada porque el original era difícil de recordar y pronunciar. Pero el debut fue también despedida; al día siguiente, y sin explicaciones, la tira fue cancelada.

    En diciembre de ese año Quinterno se incorporó a La Razón con un nuevo personaje: Julián de Montepío, un porteño vividor con aires de play boy que, junto a su novia Lolita y su vallet Cocoa, divertía a los lectores desde la última página del famoso vespertino. Al poco tiempo, el talentoso dibujante, quien se había quedado con la sangre en el ojo por lo sucedido en Crítica, hizo aparecer en la tira a Patoruzú y el resultado, esta vez sin cancelaciones de por medio, fue más que exitoso. La idea era la misma: Julián, al igual que Don Gil en su momento, recibía, por pedido de un tío moribundo, al indio patagónico, quien a su vez era propietario de una fortuna incalculable, razón por la cual Julián intentará, siempre sin éxito, apoderarse de ella, aprovechándose de la ingenuidad de su protegido.

    Tanto pegó en el gusto de los lectores el personaje de ese indio bonachón e ingenuo que, de a poco, comenzó a adueñarse de la historia. Tal es así que, con Julián relegado a un segundo plano, la tira no tardó en ser rebautizada bajo el nombre definitivo de Patoruzú. Pero el éxito, sobre todo cuando es impensado, a veces viene acompañado de complicaciones, y serias diferencias con La Razón, que utilizaba al personaje como si fuera de su propiedad, hicieron que Quinterno pegara un portazo en el diario llevándose al indio hacia El Mundo, que dirigía su amigo Saenz Peña, mientras que Julián de Montepío, cuyos derechos si pertenecían a La Razón,  quedó en manos de ese diario que republicó sus viejas aventuras, sin el cacique, una y otra vez y hasta el hartazgo.

    Por su parte, para desembarcar en El Mundo en noviembre de 1935, Patoruzú necesitaba un compañero que ocupara el lugar de Julián, para volver a generar ese delicioso contrapunto de personalidades que tanto éxito tuvo en la etapa anterior. Así fue como, a través de una mezcla de viejos personajes de Quinterno, nació el popular Isidoro Cañones. La nueva historia comenzaba así: Isidoro era el director de un circo  al que un día llegó Patoruzú con la intención de desafiar a un luchador de nombre Juaniyo, a quien venció sin problemas. Isidoro quedó asombrado por la fuerza del indio y lo apadrinó. Desde entonces se convirtió en su compañero inseparable y también en su antítesis perfecta, porque mientras Patoruzú era un ejemplo de moral y rectitud casi hasta la exasperación, su padrino era corrompible hasta la médula.

    De ahí en más, todo lo que estaba por venir era impensando por el autor antes de aquel 19 de octubre de 1928. El éxito arrollador de la tira devino en: una revista que, hasta el día de hoy sigue vendiéndose con el nombre de Selección de las mejores Andanzas de Patoruzú; una película titulada Upa en apuros, de 1942, que se convirtió en el primer dibujo animado argentino en colores y en la publicación, en 1945, de las aventuras del cacique en el diario PM de Estados Unidos, algo inédito, hasta ese entonces, para una historieta sudamericana. También en ese mismo año apareció la versión infantil del indio bajo el nombre de Patoruzito, dirigida a un público más pequeño que el original.  

    Es imposible saber que hubiese pasado con esta creación de Quinterno de haber continuado su camino como Curugua Curiguagüigua, pero que bueno que se llamó simplemente Patoruzú.

 


 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

   

     Staff - Contacto - Publicidad - Copyright © 2006

 

HomeProgramas & Series PelículasHistorietasPersonajesEntrevistasEspeciales En pocas palabrasData RetroLa imagen del recuerdoEsas cosas que se dicen HumorPensamiento Ajeno