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Las puertitas del Sr. López

El camino de los sueños

Considerada como una de las mejores historietas de adultos que se hicieron en la Argentina, Las puertitas del Sr. López se publicó en plena dictadura militar y marcó una época en el comic nacional. Carlos Trillo y Horacio Altuna, los creadores, intentaban reflejar, a través de este personaje, lo que les pasaba a los argentinos en una época en la que el miedo reinaba y la posibilidad de modificar la realidad parecía bastante lejana.

Por Diego Cabarcos 

dcabarcos@codigoretro.com.ar 


Las puertitas del señor López    Con guión de Carlos Trillo y los excelentes dibujos de Horacio Altuna, Las puertitas del Sr. López comenzó a publicarse en 1979, en plena dictadura militar, en la revista de ciencia ficción El Péndulo, para pasar al poco tiempo a la inolvidable revista Humor, donde se publicó hasta 1982.

    La historieta, que en 1988 fue adaptada al cine y protagonizada por el actor Lorenzo Quinteros, contaba la historia de un hombre de unos cincuenta y tantos, bajo, pelado, introvertido y sin carácter, que llevaba una vida extremadamente miserable. Es que el pobre López (nunca se conoció su nombre), además de ser explotado en el trabajo, estaba casado con una mujer que veía en él a un títere más que a un marido. Un hombre que carecía de opinión y que era ignorado por todos, cuyo único “escape” era el baño, su verdadero lugar en el mundo. Es que cuando la presión se tornaba insoportable, detrás de esa puerta, este personaje se permitía soñar y ser, aunque sea por un rato, eso que en la vida real no podía ser bajo ningún concepto.

    “La idea que teníamos era reflejar un poquito lo que nos pasaba: a través del miedo y de la imposibilidad de modificar la realidad que teníamos, cómo procedía alguien que era especialmente miedoso y pusilánime”, explicó hace poco Altuna en una entrevista para el diario Página 12.

    Es que del otro lado de la puerta, cualquier cosa podía aparecer: Dios en un juicio final, una adolescente que promete amor eterno, o los jefes que, en plena manipulación, son descubiertos en su juego de títeres. Pero claro, lo difícil para este miserable hombre era volver, después, a su cruel realidad, una realidad que a López lo golpeaba y en la que no solo era víctima de su entorno, si no también de si mismo. Es por eso que, ante la imposibilidad de cambiar las cosas, elegía evadirse. Aunque como dice el mismo Altuna, “le iba peor por evadirse tanto en el espacio de su imaginación como cuando regresaba a la realidad, la idea era que había que enfrentar la realidad y no eludirla”, concluyó el dibujante.

    Las puertitas del Sr. López fue una de las grandes historietas para adultos que se publicaron en la Argentina y que gracias a las permanentes reediciones, quienes no tuvieron la posibilidad de conocer a este tan peculiar personaje, pueden hacerlo en el momento que quieran, porque después de todo, una historieta siempre es una buena excusa para evadirse, aunque sea por un rato, de los problemas cotidianos, y qué mejor que hacerlo a través del Sr. López, un verdadero especialista en el tema.

Las puertitas del señor López

López en su baño...con cualquier cosa podía encontrarse

   


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