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Hijitus

Un superhéroe en Trulalá

Nació en 1955 como personaje secundario  en la revista Billiken y en poco tiempo se transformó en un éxito rotundo de la historieta y la televisión. Esta creación de Manuel García Ferré marcó, desde la imaginaria Trulalá, la infancia de varias generaciones.

Por Diego Cabarcos 

dcabarcos@codigoretro.com.ar


    Creado por Manuel García Ferré, en septiembre de 1955, Hijitus debutó como personaje secundario de Las Aventuras de Pi Pío, la primera historieta del dibujante, que desde 1952 publicaba la siempre vigente revista Billiken, y que cuenta la historia de un simpático canario que pasa de linyera a sheriff en la imaginaria Villa Leoncia. Ahí apareció un día este niño, descendiente de faraones, de cabeza ovalada y con apenas seis largos pelos que le caían de su galera de copa desfondada, que algunos años después se convertiría en el primer superhéroe animado nacional, con una extensa y riquísima galería de personajes a su alrededor, los cuales quedarán, por siempre, ligados a la infancia de buena parte de los argentinos.

  Un largo camino hacia Trulalá

    Sin abandonar su creación de Pi Pío, García Ferré, quien llegó a la Argentina en 1947 proveniente de su Almería natal, en España, fundó en 1959 su propia empresa de dibujos animados, de la que salieron cortos publicitarios y jingles comerciales.

    Siete años después, se le ocurrió armar una historieta televisiva que representara la lucha del bien contra el mal en donde, por supuesto, los buenos siempre resultaran vencedores. Con esa especial premisa, el español, que veinte años antes había escapado de la guerra civil española, tomó a su personaje de Hijitus, que todavía secundaba a Pi Pío en Billiken, y lo puso al frente de sus propias aventuras, dándole, esta vez, la posibilidad de transformarse en un superhéroe al esconderse dentro de su gran galera al grito de: “sombrero, sombreritus, conviérteme en Súper Hijitus”.

    Es así como en 1967 se presentó Las Aventuras de Súper Hijitus en forma simultánea para historieta y para televisión. Estas historias solían estar relacionadas entre si. Por el lado de la gráfica, las aventuras eran publicadas por la revista Antifaz (que luego se uniría a la revista Anteojito), y entre los dibujantes estaban Nelo Palmioli y Rafael Bossio, mientras que los guiones, al igual que para la tira televisiva, corrían por cuenta de Inés Geldstein, Néstor D’Alessandro y García Ferré.  En cuanto a la  famosa tira animada, cuyo diseño y animación estaba a cargo de un equipo integrado, entre otros, por Néstor Córdoba, De los Ríos, Pérez Agüero y Alfredo Grisolda,  Canal 13  emitía cinco veces por día, de lunes a sábado, el mismo fragmento de un episodio de veinte minutos, que luego se repetía completo los domingos dentro del programa ómnibus La Feria de la Alegría.

    Para esta nueva etapa de “protagonista”, Hijitus se mudó de Villa Leoncia  para vivir en un caño de construcción en las afueras de Trulalá, junto a su fiel e inseparable perro Pichichus.  En esa ciudad imaginaria y arrabalera, apenas urbana, debía luchar contra villanos como el Profesor Neurus, un científico cascarrabias que soñaba con apoderarse del mundo y cuyos tres secuaces eran tan inútiles como simpáticos: Pucho, siempre en camiseta y con acento malevo, Serrucho y el inolvidable Larguirucho, quien luego se pasó del lado de los buenos, además de convertirse en un personaje fetiche de García Ferré, que apareció en casi todas sus producciones cinematográficas. También hay que mencionar a la Bruja Cachavacha, experta en yuyos y brebajes, quien vivía en una covacha en las afueras de Trulalá, junto a su inseparable Búho. Cachavacha tenía una escoba voladora y una telebola con la cual podía ver el pasado y predecir el futuro. Se creía la mejor bruja de la ciudad, aunque en verdad era distraída y algo tonta.

    Pero Hijitus no estaba solo en su lucha contra el mal, tenía compinches como Oaky, un bebé que de cuando en cuando desenfundaba un revólver mientras amenazaba con un terminante “Lompo el alma”, cuyo padre era el millonario Gold Silver, un hombre bastante tonto y despistado. También había, como no podía ser de otra manera, un representante de la autoridad, en este caso un comisario, panzón y fanático del mate amargo y de la siesta, cuya frase inconfundible era: “marche preso, desacatao”.

El éxito de un producto nacional

    Contemporáneo de Astroboy, Hijitus fue el primer Superhéroe animado argentino que, además, tuvo la virtud de adelantarse a varios grandes del mundo de la animación, cuando incorporó personajes reales en sus aventuras. Es así como por Trulalá desfilaron el número uno de la televisión de entonces, Pipo Mancera, el cantante Donald y el gran relator de box, Ulises Barrera. Lo mismo, pero muchos años después, hizo Matt Groening en Los Simpson.

    Otro punto importante para destacar de la tira televisiva, eran las voces de los personajes, puntales fundamentales del éxito. Entre los doblajistas estaban Néstor D’Alessandro (Hijitus y Pichichus), Liliana Mamone (Oaky) y el gran Pelusa Suero (Profesor Neurus, Pucho, Larguirucho, Serrucho, Gold Silver, y El comisario, entre otros).

    Como suele suceder en estos casos, la popularidad arrolladora de estos personajes, tanto en la TV como en la historieta, se tradujo en un frondoso merchandising que incluía golosinas, remeras, juguetes, colonias, leche chocolatada y figuritas. Además Canal 13, en 1968, puso en pantalla El Club de Hijitus, un programa conducido por Guillermo Lázaro y Puchi. Este ciclo pasaba los capítulos completos de la tira los domingos a la mañana y contaba con apariciones en vivo de personas disfrazadas de los personajes de la tira. El éxito de este envío, se transformó en un espectáculo circense, llamado La Carpa de Hijitus, que se presentó durante varias temporadas de verano.

    El mismo éxito hizo que en 1969 Hijitus abandonara la revista Antifaz y se lanzara con una propia: Aventuras de Hijitus, que hasta su final en 1981 publicó 230 números. En la revista participaban los mismos personajes de la serie televisiva. Uno de ellos, Oaky, tuvo su propia historieta complementaria a partir de 1979.

    Otra revista que se desprendió del éxito de Hijitus fue Desventuras de Larguirucho, que comenzó a salir en 1969. Para su lanzamiento como figura central, el ex villano se rodeó de numerosos personajes secundarios, entre los que sobresalía Raimundo, un niño huérfano y travieso, a quien Larguirucho casi termina adoptando. Esta revista, al igual que la del superhéroe, también fue cancelada en 1981. Luego, Hijitus volvió en 1982, en pequeñas historietas dentro de la revista Petete y para 1983 comenzó a salir otra vez su revista, la cual publicaba sus viejas aventuras en forma quincenal, aunque solo se editaron treinta números.

    En cuanto a la tira televisiva, por decisión de García Ferré, ésta llegó a su fin en 1971, con 50 episodios en su haber. Por ese entonces, el programa era exportado a Europa, Asia y Latinoamérica. En 1973, se compilaron tres de esos episodios de 20 minutos y se le dio forma a un largometraje que se estrenó el 12 de julio en el desaparecido cine Alfil, con el título de Las Aventuras de Hijitus. Era la primera vez que se podía ver en colores a los personajes de la televisión. Tiempo después, en 1995, Canal 13 comenzó a emitir nuevos cortos, los cuales se pasaban cuatro veces por día, el mismo sistema de emisiones que en la década del ’60.

Parte de nuestra historia

    Así fue como, hace poco más de cincuenta años, con su galera de copa y sus seis largos pelos, este niño huérfano, quien nunca abandonó la búsqueda de su “Papitus”, desde un caño de Trulalá conquistó y se adueñó de la infancia de buena parte de los argentinos que seguían día a día sus aventuras de superhéroe poco común, ya que a diferencia de Superman o Batman, por mencionar solo a dos, Hijitus no necesitaba esconder su identidad. Todos conocían su alter ego y el poder que le daba su galera, además, cuando era necesario no dudaba en aliarse a su mayor enemigo, el Profesor Neurus, para eliminar un mal mayor. Ese era Hijitus, quizás demasiado naif para los tiempos que corren, pero un personaje lo suficientemente rico como para quedar en la memoria de todos los que tuvieron la suerte de conocerlo, ya que, después de todo, fue el primer súper héroe argentino, y eso no es poca cosa.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

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