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El día de la historieta

El Eternauta

Elogio de la resistencia

Hace 50 años comenzaba a publicarse El Eternauta, la más célebre historieta de la Argentina y una de las más influyentes de la historia. El inigualable talento narrativo de Héctor Germán Oesterheld y los dibujos cálidos y realistas de Francisco Solano López se habían unido para dar cuerpo a un relato memorable, que sentaría un precedente en el mundo y que, con un trasfondo Histórico-Ideológico, trascendería las fronteras del género.

Por Leandro Seoane 

lseoane@codigoretro.com.ar


    “Podría darte centenares de nombres, y no te mentiría: todos han sido míos. Pero quizá el que te resulte más comprensible sea el que me puso una especie de filósofo de fines del siglo XXI... El Eternauta me llamó él... para explicar en una sola palabra mi condición de navegante del tiempo, de viajero de la eternidad, mi triste y desolada condición de peregrino de los siglos”.

    De esa manera se presentaba Juan Salvo, en las primeras viñetas de El Eternauta, al hacer su aparición, materializándose en la casa de Germán -el propio autor, que se incluye como uno de los personajes, para ser el interlocutor al cual el viajante eterno contará su historia-. Así comenzaba... así comienza; la obra definitiva de la Historieta Argentina.

Comienzo de la desventura.

     “Siempre me fascino la idea del Robinson Crusoe (...) El Eternauta inicialmente fue mi versión del Robinson. La soledad del Hombre, rodeado, preso, no ya por el mar sino por la muerte”. (Héctor Germán Oesterheld, en el prologo de la primera edición).

    Un día como cualquiera, en 1957, una extraña nevada comienza a caer sobre Buenos Aires -y sobre el resto del mundo-. Juan Salvo es un hombre de trabajo que, al momento del hecho, está en plena partida de truco con sus amigos y junto a su familia en su casa de Vicente López. Desde la ventana comienzan a observar que los copos que bajan del cielo provocan la muerte a quien tome contacto con ellos. En un principio se plantean la hipótesis de una tragedia nuclear, pero pronto toman conciencia de una mucho más cruel situación: Buenos Aires es invadida por extraterrestres. El grupo tiene que unirse para poder sobrevivir, primero para encontrar la manera de protegerse de la nevada, luego para tomar contacto con los otros sobrevivientes de la ciudad y presentar resistencia. Cascarudos Gigantes, una especie de mastodontes prehistóricos llamados Gurbos y los Manos son algunos de los enemigos, diversos, pero con algo en común: todos ellos son razas sometidas, empleadas como fuerza de choque de la verdadera y casi invisible potencia invasora: Los Ellos. A partir de allí, la destrucción, la lucha y el comienzo de un viaje circular, eterno, a través del tiempo y el espacio.  

El Héroe colectivo y la otra -o única- lectura.

    El Eternauta supo, y sabe, atrapar por su brillante estilo y narrativa. Porque es una gran aventura. Pero hay otros factores, quizás los mas importantes, que la elevaron por encima de todo lo conocido. Es que además de permitir al lector identificarse con un escenario cotidiano, desarrollando la acción en lugares como el Estadio de River Plate, Plaza Italia o la General Paz, de detenerse en el relato para desarrollar planteos sobre la condición humana, presenta como rasgo distintivo, en una época de superhéroes, al Héroe Colectivo; el Hombre común, en comunión y cooperación con el resto de sus compañeros en el objetivo de sobrevivir y resistir a la dominación. Hay un trasfondo ideológico innegable e insoslayable en la historia. Y algo de premonitorio, en una trama que muestra  el accionar de una fuerza de dominación extranjera, que avanza a través de terceros a su servicio y que busca someter y alienar al Hombre. El Eternauta fue escrita en un contexto histórico nacional donde la llamada Revolución Libertadora había derrocado a Juan Domingo Perón dos años antes, lo que dio comienzo a una seguidilla de golpes militares sumisos a potencias del norte, que seguirá con el “Onganiato” y su Doctrina de Seguridad Nacional – recomendada por los Estados Unidos- y con la más sangrienta embestida imperialista en la Argentina: El nefasto Proceso de Reorganización Nacional comenzado en 1976, que haría desaparecer a más de 30 mil personas y, entre ellas, a Oesterheld y sus hijas.

El cuándo, el cómo y el por qué.

    Las primeras páginas de la historieta se publicaron en una revista semanal –del propio Oesterheld- llamada Hora Cero el 4 de septiembre de 1957 y bajo el título: Una cita con el futuro: El Eternauta, memorias de un navegante del porvenir. Instantáneamente se convirtió en un éxito; y durante más de cien entregas (de tres a cinco paginas cada una) y casi dos años, la publicación mantuvo expectantes a sus seguidores.

    Los entendidos del tema, y los lectores más fervientes sostienen que fue esa historieta, en si misma, El Eternauta. Lo que vino después... fue sólo un anexo.

    A lo largo de los años, se han editado múltiples historias que ¿continúan? a la original editada entre 1957 y 1959. Inmediatamente después de la primera parte, existió la intención de realizar una segunda, pero Francisco Solano López solo tenía en mente viajar a Europa para hacer experiencia y, por otro lado, la editorial iba rumbo a la quiebra. Pocos años después, Oesterheld publicó su historia en forma de novela y en 1969, junto al dibujante Alberto Breccia hizo una reversión de la historieta con un carácter político más fuerte, acorde con la radicalización de sus posturas políticas en ese tiempo, y la publicó semanalmente en la revista Gente. Fue desaprobada por el público, por los directivos de la revista y por el gobierno, y debió acelerar su conclusión. En 1976, desde la clandestinidad,  y otra vez con la colaboración de López escribió El Eternauta II. El autor había cambiado –ya participaba activamente en Montoneros- y en consecuencia, el personaje también lo haría: En esta nueva entrega, Juan Salvo regresaba a la tierra en el siglo XXII para seguir combatiendo a los Ellos; pero ahora como un líder duro, capaz de sacrificar a muchos de los suyos con tal de vencer a su enemigo. “Héctor tomó el Eternauta como una herramienta de militancia. Yo cuestioné mucho esto, porque no me consultó. Vi que estaba haciendo propaganda por la lucha armada. Y yo no estaba de acuerdo. Tampoco estaba de acuerdo con los militares, pero entre los militares y los montoneros, en el medio, había unos cuantos millones de personas” contó alguna vez, Solano.

    En Abril de 1977 Oesterheld fue emboscado por los militares en La Plata y posteriormente desaparecido.

    Tiempo después vería la luz una poco feliz tercera parte, escrita por Alberto Ongaro y dibujada por Oswal. También, El Eternauta: El mundo arrepentido y El Eternauta: El regreso, entre otras, fueron obras en consecuencia de aquella que sorprendió al mundo hace 50 años y que sigue deslumbrando. Una historia que solo puede ser contada a partir de sus propias viñetas.

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