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Desde
el año pasado, el 4 de septiembre fue nombrado
como “El día de la historieta”. Todo comenzó
hace casi dos años cuando un grupo de amigos,
entre los que se cuentan periodistas,
educadores, artistas, editores, comerciantes,
pero sobre todo lectores, tuvo la idea de elegir
un día para celebrar, homenajear y compartir el
arte que más disfrutaban: La Historieta.
Asi formaron la Comisión Pro Día de la
Historieta (C.P.D.H.) cuya misión era encontrar
la fecha significativa en que se celebraría el
Día de la Historieta.
Luego de que una gran cantidad de fechas
fueran contempladas por su importancia histórica,
la C.P.D.H. se decidió por el 4 de septiembre,
porque ese día, pero en 1957, llegaba a los
kioscos Hora Cero Semanal, una revista
que marcó a fuego al cómic nacional.
En sus páginas, con guiones de Héctor
G. Oesterheld los chicos de la época
vivieron el lejano oeste junto a Randall the
Killer (con dibujos de Arturo del
Castillo), descubrieron las amargas
historias de guerra de Ernie Pike
(dibujadas por Hugo Pratt) y se vieron
envueltos en una aventura como no habían visto
nunca, en parte bélica, en parte ciencia-ficción
y que ocurría en lugares muy reconocidos. El título
de esa historieta -que dibujaba con lujo de
detalles Francisco Solano López- era El
Eternauta.
A partir de 2006, cada 4 de septiembre
será el día ideal para regalar todo tipo de
historietas, para adornar comiquerías y kioscos
y para sentirse más fanáticos que nunca de un
género mal considerado “menor” y con
nombres tan grandes en
sus filas como Oesterheld, Roberto
Fontanarrosa y Dante Quinterno, por
nombrar sólo a algunos de los que ya no están.
Así que bienvenido sea el Día de la
Historieta.

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