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Luis Landriscina, Gerardo Sofovich, Hugo
Chávez y Carlos Menem, entre otros,
fueron solo algunas de las tantas imitaciones
que Carlos Russo, Carlitos para
todos, le hizo a Código Retro en una
hora de entrevista. Había que verlo a Russo tan
entusiasmado como cuando era un adolescente y ya
imitaba a los profesores del secundario, sin
imaginar que esa habilidad, con el tiempo, iba
convertirse en su medio de vida. “¿Querés
que te haga otra imitación?”, repitió en
varias oportunidades a lo largo de la charla.
Sucede que, más allá de su participación
en Televisión Registrada (hace la canción)
y de alguna que otra actuación esporádica,
estuvo algunos años “algo alejado de la
profesión” pero ahora está decidido a
volver “pero no como cuando tenía 20 años,
porque la voz hay que cuidarla”, dice este
cómico, que trabajó con casi todos los grandes
del humor, desde su humilde casa de Boedo,
barrio que lo vio nacer. “Ahora soy como un
empresario, yo mismo me vendo con las
actuaciones”, cuenta.
-
¿Pero por qué se alejó Carlos?
-
Porque tenía muchos problemas en la voz. Tenía
un desgaste y ganas de distanciarme un poco.
-
¿Y de qué vivió en ese tiempo de
alejamiento?
-
Hice solo TVR y alguna que otra actuación,
pero nada más, no estaba con ánimo.
-
Si, me gusta mucho, estoy muy cómodo, además
me gusta porque no es un trabajo de todos los días
y no me tengo que esforzar tanto. Toda mi
trayectoria está resumida en lo que hago en TVR.
Hoy mi trabajo es más como un hobbie
que como una profesión. No es como antes que
tenia más permanencia.
- ¿Qué hizo antes de incursionar en el
humor?
-
Cuando terminé el secundario intenté varias
cosas, un día quería ser veterinario y otro
mecánico dental y trabajé de cadete en un laboratorio de especialidades medicinales, en el
año ’78. Después llegue a Radio
del Pueblo y empecé con esto de la actuación.
-
Cuando empezó
con las imitaciones ¿qué le decían en su
casa, creían que podía llegar a vivir de esto?
-
Noo! no querían saber nada porque era una cosa
un poco inestable y con el tiempo me di cuenta
que tenían razón. No es una profesión muy
segura, un día tenés trabajo, otro día tenés
menos, o nada.
-
¿Cómo elabora una nueva imitación?
-
Bueno, yo me encierro en mi habitación y
comienzo a hacer la imitación, una vez que noto
que más o menos me sale, la grabo para
escucharme y trato de perfeccionarla. Ese es mi
método.
-
¿En qué momento se da cuenta que alguien,
ya sea político o artista, puede convertirse en
una buena imitación suya?
-
Cuando alguien está mucho en los medios la voz
se familiariza, como el caso de Kirchner (Nestor),
que ya lo tenés que imitar, porque se impone
que lo hagas. Otro caso, por ejemplo, si bien yo
no hago mujeres, es Nazarena Vélez, que
está todo el día en los medios, la gente se
familiariza con ellos y después te los pide.
- ¿Algún personaje público se enojó con su trabajo?
- Nunca.
Soy una especie de multipartidario, todos
aceptan las bromas con humor, sean del partido
que fueran.
-
¿Hay alguna voz que le haya costado mucho
tiempo poder sacar?
-
Si, claro. Uno que ya no está entre nosotros: Leonardo
Simons. Yo trabajé con él en Finalísima
y en Ta-Te-Show y si, me costó muchísimo
poder sacarlo.
-
¿Y cuál fue la última imitación que
elaboró?
-
El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez y el
padre Luis Farinello.
-
¿En los ’90, me imagino que el gran hit
suyo habrá sido el ex presidente Menem?
-
Sii, claro...
-
¿Menem daba mucho material para imitar, no?
-
Si, y todavía sigue dando (risas). A la gente
le encanta y yo muchas veces cierro mi show imitándolo
a él, la gente lo sigue pidiendo.
-
¿Y de los imitadores actuales, sus colegas,
cuál le gusta más?
-
Todos
son buenos, cada uno en lo suyo. Yo me
identifico mucho con Rollo Villar porque
trabaja como yo, sólo con la voz. Después está
Nito (Artaza), que también es muy bueno
pero es otro estilo, el se disfraza. Lo bueno de
no tener que disfrazarte es que podés hacer el
show todo de corrido sin tener que parar para
sacarte una máscara y ponerte otra. Si un
personaje veo que no funciona, lo cambio al
instante. Otro que me gusta mucho es Cherutti
(Miguel Ángel).
-
¿Qué más puede pedir un cómico que haber
trabajado con esos dos grandes, no? Es lo mejor
que le puede pasar a un cómico y yo tuve esa
suerte. Además con Porcel también trabajé en La
Peluquería de Don Mateo, haciendo del
primer Pirucho.
-¿Ese
es el mejor recuerdo que tiene de su profesión?
-
En
realidad, el recuerdo más lindo que tengo
de mi profesión es haber conocido a la
familia Carreras. Yo estuve mucho tiempo
con Larrea (Hector), con Sofovich y con
muchos más y de todos tengo grandes recuerdos,
pero con los que más afinidad tuve fue con los
Carreras, porque dentro del ambiente eran más
como nosotros. Tenían costumbres familiares. Yo
lo quería muchísimo a Enrique, era un hombre
muy cálido. Toda la familia es gente muy buena,
muy sencilla.
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Bueno, muchas gracias Carlos
-
No, de nada, ¿querés que te haga otra imitación?
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