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Los ’70 llegaban a su fin y una noche,
el autor y director Hugo Sofovich y el
productor cinematográfico Nicolás Carreras,
fueron al teatro Embassy a ver la obra Aquí
no podemos hacerlo, de Pepito Cibrián,
en busca de chicas lindas para las películas de
Jorge Porcel y Alberto Olmedo, y
allí la descubrieron a ella, una rubia
llamativa, pero de aspecto inocente. Su nombre: Luisa
Albinoni, una de las caras más recordadas y
bellas de los ’80.
Después esa noche, la vida de aquella chica no
fue la misma, llegarían, además de varios
filmes al lado de los dos capocómicos más
importantes que tuvo la Argentina, éxitos
televisivos con récord de audiencia, largas
temporadas de teatro e innumerables tapas de
revistas. Su personaje más recordado le llegó
en 1981 de la mano del otro Sofovich, Gerardo,
en La peluquería de Don Mateo, un
programa que medía más de 60 puntos de rating
y donde la actriz interpretaba a “la chica del
arbolito”, el gran boom de ese año.
“Era una chica bastante pícara – recuerda
Luisa - le contaba a su mamá
inocentemente que encontraba cosas atrás del árbol.
En realidad era una ‘pillina’. Era bastante
atrevida, pero lo contaba desde un aspecto cándido,
por lo tanto no era para nada agresivo. Tenía
un doble sentido que "pescaba" la gente mayor y
los chicos no”,
asegura.
Bastante diferente a la mayoría de las chicas
que se acostumbran a ver en la televisión de
estos tiempos, Luisa Albinoni, que en la
actualidad está preparando un show unipersonal,
tiene una formación musical y actoral
importante y su popularidad le llegó por mérito
propio y no a base de escándalos, a pesar de
que podría haberlo hecho, ya que tuvo una
relación clandestina de seis años nada menos
que con el Gordo Porcel, a quien asegura
haber amado, y que recién dio a conocer el año
pasado, luego de la muerte del capocómico.
En el programa radial Va...de Retro
( viernes a las 20 por FM La Tribu 88.7), habló
de cómo era hacer televisión en los ’80, la
popularidad repentina, y su relación con los cómicos
más importantes del país.
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¿Cómo era vivir con más de 60 puntos de
rating sobre tus espaldas? No podrías ni salir
a la calle me imagino.
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Era terrible, sobre todo porque yo recién
empezaba y no tenia mucha noción de lo que era
la popularidad. Ser popular es salir a la calle
y darte cuenta de que no te pertenecés más, le
pertenecés a la gente. Es bastante difícil de
asimilar.
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¿Cuánto tiempo estuviste el La peluquería...?
-
Desde
el '81 hasta el '97. La última la hice con Miguel
Angel Rodríguez. Primero fue “hola mami”,
después “hola papi” , “hola michifuz” y
maté unos cuantos abogados.
-
¿Cómo te trataban los capocómicos de aquel
entonces?
-
Tuve la suerte de tener muy buenos compañeros y
el honor de trabajar con Sapag
(Mario), Tristán, Olmedo, Porcel, Portales
(Javier), Calabró
(Juan Carlos), con los mejores. Tengo recuerdos
muy lindos de todos. Pasa que a lo mejor algunos
más afectuosos. El Negro (Olmedo) era un
tipo maravilloso. Era un excelente compañero.
Imaginate que para mi era el sueño de la piba
de barrio poder trabajar con él y después
llegar a protagonizar juntos las últimas películas
que eran aptas para todo público...
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Si, Los extraterrestres, Los fierecillos indomables...
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Claro, que las pasan a "reventar" por la televisión...
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¿Y con Pepe Marrone también
trabajaste, no?
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Sí, tuve el honor de hacer las últimas revistas con Marrone a quien yo
veía de chica. Igual que a Piluso. Yo no
tomaba la leche si no era con el Capitán
Piluso. Hasta que no aparecía la voz que
decía “Piluso...la leche”, yo no tomaba la
leche.
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¿Por qué te parece que los programas cómicos
no tienen lugar en la televisión de hoy?
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Probablemente el humor y la
necesidad social viró para otro lado. Creo que
en este momento nosotros necesitamos reírnos de
nuestras desgracias y de algunas cosas bastante
promiscuas. Es otro tipo de humor. No creo que
no haya programas de humor, porque a veces veo
chicos jóvenes talentosos que hacen humor,
hasta inocente te diría, y da gusto. Lo que
pasa es que ahora es más "de descarte".
Lo uso hoy y mañana lo tiro. Antes, quizá se
hacían programas que duraban para toda la vida.
Pensá que cuando yo era chica, veía La
peluquería... con Fidel Pintos
y después trabajé en esa peluquería.
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Tenían más continuidad aquellos
programas...
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Eran programa bárbaros, que pasaban décadas y décadas. Que veían los
abuelos, los vimos nosotros, los vieron ustedes,
y seguimos hablando. O sea que perduran en el
tiempo.
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Quizás tenga que ver con que ahora no hay
figuras tan convocantes como lo eran Porcel,
Olmedo, Altavista...
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Exactamente. No hay figuras convocantes. Pero
creo también que no se deja espacio a otras
figuras. Lo que pasa es que ellos tenían mucho
peso. A mi me costó mucho después, porque
dejaron un hueco muy importante los muchachos,
porque uno se apoyaba mucho en ellos. Pero me di
cuenta, después de muchos años, aunque me alejé
un poco de la profesión, que gracias a ellos
aprendí a caminar sola. Además, creo que la
gente amaba a estos personajes. Son personajes
irremplazables. Vendrán otros, porque hay mucha
gente con talento, pero llevará muchos años.
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Sí, porque la comparación es inevitable ¿no?
-
Es inevitable y creo que ellos estaban metidos
en el corazón de todos nosotros. Yo los amaba.
Los amaba de chica y los amé de grande. Hasta a
uno de ellos llegué a amarlo como hombre, que
fue al Gordo. Y creo que eso nos pasó a muchos.
Ellos nos marcaron.
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