|
- Empezó a trabajar como actriz en la película Andrea,
junto a su padre, Ángel Magaña. ¿Cuándo
comenzó su interés por el arte?
-
Yo creo que de chica siempre fui artista, aunque
no lo tenía muy consciente. Lo artístico
siempre me gustó.
En el jardín de infantes donde
trabajaba, yo era la que se disfrazaba y
organizaba las comedias musicales.
Nunca le tuve miedo al escenario y era de
salir y cantar en un club a beneficio. Cuando mi
mamá muere (N de P: la recordada actriz Nuri
Montsé), yo lo acompaño a mi papá al sur
a filmar con Andrea del Boca. Como experiencia
me parecía bárbaro conocer Río Grande,
Ushuaia, el Perito Moreno.
- Usted no iba por la película en si…
-
Es que no pensé en la película, la aventura
era ir al sur con mi padre y conocer todos esos
lugares. Cuando estoy en el avión viene Carlos
Rinaldi,
el director, y le dice a papá: “Mirá,
algo vamos a tener que hacer cuando lleguemos a
Río Gallegos, porque tuvo un problema una de
las chicas que tiene que trabajar en la película”.
Cuando llegamos allá el director me dice: “¿Vos
te animás a hacer el papel si yo te doy una
guitarra? Y le digo: “¿Yo,
filmar?, ¡pero si yo no traje ropa!”. “No
importa”, me contesta Rinaldi.
Y lo miro a papá y me dice: “Hija
yo no me meto, ¿Pero vos te animás?”. Y
le dije que sí. Después mi papá
me comenta: “Yo
voy a ver como sale la primera toma.
Si yo veo que no da bien el tono o que va
a quedar mal, te digo”. Y así fue. Hice
la primera toma y después mi papá vino y me
dijo: “Hija, ya está, seguí, pero yo no quiero estar más presente. Ahora
es tu trabajo”.
- Pero después de Andrea
continuó con su trabajo en el jardín…
-
Si, todo igual. Fui al estreno, me encantó, me
aplaudí y me fui a mi casa.
- ¿Cómo llegó a la televisión?
-
A fines del ´73, hacen un casting
en Canal
13 para hacer un programa para chicos y me
llaman a mi casa. ¡Yo lo digo y no lo puedo
creer! porque no me lo imaginaba. Eran como 300
personas, así que me fui a esperar a un café.
Después me llaman y me piden que juegue con
unos nenes en el estudio.
Después hablo con la productora, María
Ines Andrés, y le digo: “Perdóneme
pero me tengo que ir…”
- Tenía que ir a dar clases…
-
Claro, era fin de año y tenía que organizar la
fiesta de deportes.
Y María Inés me dice: “Si querida, andá, cualquier cosa te llamamos”. ¡Y a los
veinte días me llaman para hacer un programa!
Parece ser que en el ´73 Perón
había sancionado una ley por la que en la
televisión a las cinco de la tarde tenía que
haber programas para chicos. Y Canal
13 sacó un programa que fue Este
es mi mundo, con cuatro personas
desconocidas.
En principio era por los dos meses del
verano. Entonces, yo hablo al jardín y digo: “¿Qué
hago?”. Y mi amiga, la directora del jardín,
me dice: “Pero
Julieta, andá y te ganás unos mangos”.
- Y justo la fecha del comienzo del programa coincidía
con el receso escolar. Era el destino…
-
Obvio. Es
que yo ya me di cuenta, después de muchos años
de vida, que cuando algo tiene que ser, la
puerta se te abre. En cambio hay otras puertas
en las que pegás y pegás y hay un huracán y
no se te abren. En la promoción del programa yo
salía disfrazada de gaucho, descalza y con un
poncho. ¡Me
moría de risa! Tocaba la guitarra, cantaba. Ya
habían “pescado” mi onda, aunque eso me lo
dijeron después. Porque cuando yo hice todas
las pruebas,
Goar
Mestre y
Carlos Montero, los dueños de Canal
13, me estaban mirando.
Y después me dijeron:
“Quedaste porque nos gustó tu
personalidad”.
Entonces, en el programa a mí me
daban todas las cosas divertidas. Por ejemplo,
estar al lado del profesor de ajedrez y hacerle
las preguntas más insólitas.
-
Usted desestructuraba la situación…
-
Claro. Y un día me llama María Inés Andrés y
me pide que haga una receta divertida. “¿Una
receta divertida? Si yo no soy cómica”,
le digo a María Inés.
Y ella me dice “Eso
es lo que vos te crees”.
Entonces, yo le explico que se cocinar
pero que no tengo idea de las cantidades y nunca
me sale una comida igual a la otra, porque no
soy esquemática. ¿Y qué pude haber hecho?
Preparé un helado en la licuadora y como puse más
yogur del que tenía que poner, al tapar ¡Saltó
todo! Y así quedó La
receta de Julieta, como bloque.
Y el programa fue un éxito tal, que duró
dos años y nunca más volví al jardín.
Solo volví para hacerles un homenaje a
todos mis alumnos, que pasaban a primer grado, y
a todas mis compañeras, en el Teatro Astral. Y
para mí fue emocionante regalarles el show.
- ¿Qué le dijo su padre cuando vió que usted
comenzaba una exitosa carrera como artista?
- Mi papá estaba re orgulloso.
Él decía: “Hay dos personas con las que nunca podés trabajar porque es de lo más
difícil: los animales y los chicos. ¡Y qué
puedo decir de esta mujer! –me decía- que
tiene mil quinientos chicos en la sala y pide
silencio y se callan todos”. Y mi papá
decía: “antes
me conocían por ser el hijo de Muiño y ahora
me conocen por ser el papá de Julieta”. Y
se sentía feliz. Mi papá estaba muy orgulloso
porque yo había abierto una brecha y me había
destacado. Había hecho mi carrera sola y me había
hecho de un nombre en una carrera totalmente
diferente a la de él, al dedicarme al canto y
al baile.
-
Y después hizo otro éxito con su programa Hola
Julieta.
-
Si y me empezaron a salir shows.
Compuse seis long plays y ahí siguieron diez años de muchísimo éxito, con
estadios llenos, con el Teatro Estrella lleno,
con shows por todo el país y el éxito de La batalla del movimiento.
- En Canal 9,
en su programa Hola
Julieta, hola, usted realizó la todavía
recordada Discoteca
de Julieta.
-
Si y grabamos un disco que se llamó así. Íbamos
a grabar a la discoteca New York City.
Los chicos bailaban y jugaban y había
mimos y músicos en vivo. Aunque tuve bastantes
problemas con el COMFER…
-
¿Qué pasó?
-
Me decían que no era un lugar para chicos,
porque era un lugar “para la noche”.
Y a partir de eso, empezaron a nacer
todas las matinés.
- Pero usted fue la pionera…
-
Si, después me di cuenta.
- Y alguien vio que había un nicho de mercado ahí…
-
Claro. Y me acuerdo que querían que hiciera
algo así en el Estadio Quilmes, a la tarde.
Pero yo ya estaba embarazada, y era tanto el
placer de estar embarazada después de haber
estado con tantos chicos alrededor desde que me
había recibido de maestra jardinera, que la
madre, como digo yo, pudo más que la artista
que siempre vivió en mí.
- Y muchos años después, volvió a la conducción con
un programa sobre cine.
-
Si. En
el ´94 me llaman para hacer un programa en el
canal de cable Televisión
Argentina que se llamaba Cine
argentino, donde les hacíamos homenajes a
los actores de antes y también hacíamos backstage.
- Lo del backstage
fue otra idea que usted puso en práctica, que
después se hizo habitual en muchos programas.
- ¡Vos sabés que si!...
- ¿Cómo surgió
el formato de Cine
Argentino?
- Ricardo Romero,
gerente artístico, viene y me dice: “tenemos
que hacer un programa de cine”.
Pero que pasó, las películas costaban
mucha plata y no te las daban así nomás y me
acuerdo que teníamos diez o veinte nada más. Y
le dije a Romero: “No
podemos estar repitiendo” y él me preguntó
que hacíamos y le propuse que hiciéramos un
noticiero de cine. Entonces Romero me dice: “Pero
no se está dando mucho cine”, y yo le
digo: “Si,
pero se está filmando. Yo voy a ir a la
Universidad del Cine y los chicos algo van a
estar haciendo”. Y entonces hago el
programa, empiezo a ir a los backstage,
a las filmaciones, a los estrenos y en un
momento dado, uno de la producción me dice: “¿Julieta,
y la gente que hace cortos?”
Y con la producción se nos ocurrió que
la gente trajera sus cortos. Y era el único
programa en la televisión argentina en el que
se veían los cortos de los chicos que ahora son Barone, Stagnaro,
Carnevale o Fito Paez. Un día me
acuerdo que lo vi a Fito en un estreno y me dijo: “Yo te veo a la noche porque me encanta el cine y acabo de terminar
de filmar Vidas Privadas”. Era muy
bizarro, porque no existía un programa así. Me
acuerdo que yo iba al INCAA (Instituto Nacional
de Cine y Artes Audiovisuales) a buscar
auspicios cuando estaba Maharbiz, y me decían: “No,
el INCAA no pone nada”.
No era por la plata, porque estábamos
todos contratados en ese canal de cable, era
para darle importancia al programa. Entonces yo
dije: “Bueno, no importa, sigamos adelante”. Y así y todo salimos al aire y me nominaron como “Mejor
conductora de cable” en el ´95, junto a Luisa
Delfino y Ana
María Campoy. Y lo ganó Ana María Campoy.
- Este año las nuevas generaciones pudieron conocer su
música mediante el lanzamiento de un CD con los
grandes éxitos de su carrera ¿Cómo surgió la
idea?
-
En el año 2005 me pidieron que hiciera un show
para chicos en la quinta
Trabuco en
Vicente López. Y fue maravilloso.
Estuve junto a tres músicos y un coro, que era
el coro de mis afectos, en el que puse a dos
personas que estudian canto, pero que además
son parte de mi vida: Mi hija, que es mi mejor
canción y mi sobrina, la hija de mi hermana,
que es un gran afecto.
También incluí en el coro a dos de mis
admiradores. Cuando terminó el show, uno de mis
admiradores me dijo: “Tenés
que hacer el CD.” Y ahí “me
cayó la ficha” y lo hice.
Volví porque mis admiradores me
impulsaron. Y esto es lo maravilloso. Lo hicimos
junto al productor musical Tote
Puerta y lo produjimos con mucho amor y cariño.
- Y le agregó un
karaoke.
-
Si y volví a hacer todos mis temas con ritmos aggiornados,
pero sin perder la esencia.
Y en homenaje al primer long
play que tenía el tema de La
batalla… le puse Hola
Julieta. Y ahora está la propuesta de hacer
un espectáculo en un teatro.
- También este año volvió a hacer ficción en el
programa Un
cortado.
-
Había empezado el año pasado y seguí este año.
Hice once capítulos.
Para mi fue importante porque mostré
“la otra cara de Julieta”.
- ¿Cómo se siente en su papel de funcionaria del área
de cultura de la municipalidad de Vicente López?
-
Muy bien, porque estoy con los artistas desde
otro lugar. Es una linda experiencia y me gusta porque recibo a chicos
con un talento impresionante, que se
“rompen” el alma. Y les damos oportunidades
a las bandas jóvenes.
El 6 de octubre inauguramos el Centro
Cultural Munro con un seminario gratuito de
danza, a cargo de Maximiliano
Guerra.
Y el sábado 7 de Octubre a las 20, Maximiliano
Guerra actúa junto al Ballet
Argentino del Mercosur.
- ¿Qué siente cuando sabe que dejó una impronta en
los momentos más felices de la infancia de muchísimos
chicos?
-
Es una emoción…Yo he llorado. Es el día de
hoy que me los encuentro y se me caen las lágrimas.
Esteban
Prol me decía: “Yo
me acuerdo de que me sentaba en una mesita y te
veía mientras comía galletitas”. O Gastón Pauls, que
cuando lo encontré me dijo: “Julieta
no puedo creerlo porque yo te veía”. O Eleonora
Cassano, a quien cuando le fui a hacer una
nota para el programa de cine, le pedí un autógrafo
para mi hija que estaba estudiando danza clásica
y ella me contestó que no. Entonces le pedí
disculpas y ella me dijo: “No, es que yo quiero primero el tuyo”. Y no solo los
conocidos. Los chicos en la calle que me decían
“Te amo,
te amo” y mi hija que era chiquita me
preguntaba “¿Mamá este chico por qué te da un beso?”. Y los chicos que
venían al programa de cine para mostrar sus
cortos, antes de irse me decían: “Yo
tengo tu primer disco”. ¡Y yo me moría!
Después me reencontré con mis admiradores, que
sabían que yo estaba trabajando en cultura en
Vicente López y ellos me ubicaron ahí. Y más
de uno me decía: “Julieta,
vos tenés que tener una página en Internet”.
Y me la armaron www.cablemodem.fibertel.com.ar/holajulieta,
junto al novio de mi hija, que también colaboró.
Porque yo pienso que todo pasa y si vos no dejás
algo en el otro ¿Para qué viviste? Por eso, lo
que hice, lo hice creyendo en lo que hacía y
con un gran amor.
- ¿En qué cree que se diferencian los gustos de la
audiencia infantil que veía sus programas en
los ´80 y los de los chicos de hoy?
-
Mi hija tiene 21 años y ella me dice que su ídolo
fue Xuxa, pero también le gustaron Flavia
o Reina,
a las cuales fui a ver.
Pero le gustaron varias. Lo que les pasaba a ustedes en
nuestra época era que sus gustos eran
perdurables.
Balá
sigue perdurando, Pipo
Pescador también perdura en el gusto de los chicos y de los padres.
O Los
Miliki, a quienes presenté en Ferro, y que
el año pasado sus hijos, Los
Gabitos,
me presentaron a teatro lleno. Yo siento que
“pusimos un sello en los papás de ahora”.
- Cuénteme cómo fue el encuentro con Los Gabitos.
-
Me dijeron: “Aquí
hay una chavala que hizo un éxito que fue Con
mi burrito de vacaciones”. Y yo me paré y
me puse a llorar. Y todo el teatro estaba
cantando con ellos. Fue muy lindo y muy fuerte.
- ¿Qué piensa de los programas infantiles actuales?
-
Lo que pasa es que ahora hay muchos canales de
cable. No me disgustan, aunque puede gustarme más
un contenido que otro.
No me disgustan ni Piñón
ni Panam,
que aunque me puede gustar más una canción que
otra, se que es una chica que respeta a los
chicos, porque fui como invitada a su espectáculo
y a su programa de televisión. Y el respeto
para mí es fundamental. Después está El
payaso Mala Onda, que es muy divertido. También hay un nuevo programa que
está por sacar Canal
7 con Los
cuatro vientos que es un muy buen grupo que hace cosas maravillosas para los
chicos. O Diego
Topa, que es un amigo y también fue mi
admirador, que está en el Canal Disney y grabó La
batalla del movimiento. O Floricienta
que también es un buen programa. Aunque no
quisiera decir solo algunos nombres porque me
puedo olvidar de alguien. Ahora me doy cuenta de
que no hay tantos programas para chicos en
televisión, porque los chicos ahora ven mucho a
Tinelli
y Cantando por un sueño. Porque los chicos están muy “invadidos”
en esta era de imagen y el sonido.
Se “encajan” el mp3 y se aislan del
mundo. Creo
que esto en algún momento va a tener una eclosión
porque estamos llegando al límite. Porque
siento que “estamos tensando mucho la
cuerda” y en algún momento vamos a volver a
las raíces.
- Como antes, cuando los chicos se armaban sus propios
juguetes…
-
Si, yo siento que ahora al chico le dan “todo
armado”.
- Y a veces los padres no saben qué hacer si se rompe
la computadora…
-
Y bueno, también los padres a veces nos
“achanchamos” con eso de que si el chico no
está en la tele, está en la compu.
Porque también los padres tienen un montón de laburo
y la guita
no alcanza. Yo no estoy echando culpas. Estoy
diciendo que los padres supervisan como pueden.
Pero bueno, si se te rompe la computadora,
sentate a dibujar con tu hijo. O bailá, comprá
el CD de Julieta y bailá con tu hijo (risas).
- Con respecto al papel de los padres en la crianza de
los hijos ¿Qué mensaje piensa que le dejaron
sus padres que después se reflejó en sus
programas?
- El gran amor, la sinceridad, el
creer en lo que haces, el gran sentido del humor
y algo fundamental,
que es el respeto hacia los demás.
También me dejaron la voluntad y el
“no bajar los brazos” y seguir adelante con
fe. Las
cosas se te pueden dar, y si no se te dan, algo
positivo sacaste de eso.
- Justamente es esa actitud positiva la que se
transmite en la letra de la canción Lo
que tengo de su último CD.
-
Si, esa canción es de Tote Puerta.
En un momento dado estábamos grabando y
le digo a Tote: “Quiero poner un tema nuevo porque sino es todo «muy del recuerdo»,
y a mí me encanta, pero también quiero
actualizarme”. Y me mostró varias
canciones y elegí esa, no solo por el ritmo
sino por la letra, porque a veces no tenés lo
que querés, pero tenés que querer lo que tenés.
Entonces, no me puedo quejar, porque tengo una
linda carrera y una linda vida. Y saber que se
siguen acordando de mí, para mí es
maravilloso.
Nota: Las fotos que ilustran esta entrevista, son propiedad
del sitio www.cablemodem.fibertel.com.ar/holajulieta
y fueron realizadas por el estudio fotográfico
Machado Cicala.
|