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Adriana Brodsky

“Yo soy la auténtica ‘Bebota’ porque hubo un solo Olmedo”

Fue uno de los símbolos sexuales de la década del ’80. Su personaje de “La bebota” de No toca botón, quedó en el recuerdo de la televisión argentina de aquellos años. En esta charla cuenta cómo fueron sus comienzos y sobre todo recuerda al genial Alberto Olmedo, a 20 años de su muerte.

Por: Diego Cabarcos

dcabarcos@codigoretro.com.ar

 

(Entrevista realizada por Diego Cabarcos y Alejandra Basile en el programa radial Va...de Retro, viernes 20 hs. FM La Tribu 88.7).


    Adriana Brodsky fue sin dudas uno de los grandes símbolos televisivos de la última parte de la década del ´80. De la mano de Alberto Olmedo, su papel de “La bebota” en el sketch del Manosanta, en No toca botón, tuvo tanta repercusión que todavía hoy, a 20 años de la muerte del genial capocómico, la gente se lo sigue recordando por la calle.

    En una entrevista con el programa radial Va... de Retro (viernes a las 20 por FM La Tribu 88.7), la actriz, conductora y ahora también empresaria habló de sus comienzos, del recuerdo de Olmedo a dos décadas de aquella trágica mañana del 5 de marzo de 1988 y del personaje que la hizo tan popular. Una charla que Código Retro te acerca y que permite conocer un poco más a la mujer que encandiló la pantalla chica de los ’80.                                                                                                             

- Adriana, el apodo de “La bebota” es algo que evidentemente no te lo vas a poder sacar nunca de encima. ¿Cómo lo llevas, te molesta?

- No, para nada, voy a tener 90 años y me van a decir “La bebota” (risas). Es un tema que tiene que ver con un personaje. Es como un cariñito que quedó desde la época de Olmedo, no tiene que ver ya con la edad. En esa época tampoco, porque ya era grande, solamente hacía un personaje de niña.

- ¿Y te lo recuerda la gente por la calle todavía?

- Si, totalmente, es impresionante y me encanta.

- ¿Cómo empezaste en el medio Adriana?

- Fue sin querer, porque la verdad que lo que menos quería en la vida era ser famosa. No quería ser ni modelo, ni actriz, quería ser bailarina clásica y bailar en el Colón. Ese era mi sueño.

- ¿Estudiaste danza?

- Si, estudie en la Escuela Nacional de Danza. Pero bueno, el camino se dio por otro lado. Después empecé a trabajar de recepcionista, hice promociones. Nada muy diferente a como empezaron otras chicas. Después una foto. Que te descubre uno, que te descubre el otro. Lo que si tuve es el medio muy servido en bandeja. Además tuve la suerte de conocer a Gerardo Sofovich en el inicio de mi carrera que me dio otro recordado personaje que era “La nena”. O sea que me pase diez años de mi carrera haciendo personajes de nena. Empecé con “La nena” y terminé con “La bebota” (risas).

- ¿Empezaste en “La peluquería...”?

- Si, en “La peluquería de Don Mateo”, con (Jorge) Porcel y Rolo Puente. Yo entraba con la que se suponía que era mi mamá, Maria Rosa Fugazot. Además estaba Aleli (Carmen Morales), y Luisa Albinoni con su teléfono. Después entraba la “Tana” (Noemí) Alan. Fue una época muy fuerte de televisión, con más de 60 puntos de rating.

- Y además hacías teatro...

- Si, hacía de todo. Por diez años no supe lo que era descansar un día porque trabajaba de lunes a lunes. En esa época eran tres funciones y no era de jueves a domingo como ahora. Después hacía dos programas, desfiles, presentaciones, shows. Llegaba los domingos a mi casa a las 8 de la mañana pero no de tomar champagne, sino de laburar.

- ¿Cómo te pegó la popularidad en aquel entonces, siendo tan joven?

- Te digo que ni me pego. Siempre lo tomé como un trabajo. Hoy, después de que pasó tanto tiempo, lo disfruto desde este lugar. Porque no me daba cuenta de lo que fue mi carrera. 

- En tu sitio de internet, a una de las personas que más le agradecés es a Alberto Olmedo ¿Cómo fue trabajar con él?

- Conocer al negro fue una de las cosas más lindas que me pasó en la vida. Porque no solo conocí a un actor de primera línea, sino a una persona con don de gente. Que yo siempre digo que, no en este medio, sino en todos los ámbitos, en todos los niveles sociales y culturales, hay muy pocas personas con ese don. Y este hombre tenia eso. Es muy difícil cuando estas en la sima, que tenés el poder y la gloria, ser humilde, ser respetuoso y esas cosas a mi me alucinaban de él. Porque no lo encontraba en casi ninguna persona. Además no sólo murió hace 20 años sino que gracias a él todavía ustedes me siguen haciendo notas, entonces como no le voy a estar agradecida.

- ¿Cuánto tiempo trabajaste con él?  

- Yo trabajé dos años con Olmedo y sin embargo parece que hubiera trabajado toda la vida.

- Claro, es que la última temporada, la del ’87, fue la más fuerte...

- Si, es que yo empecé con el Manosanta y terminé con el Manosanta. Por eso, fueron dos años nada más, fue re poco y fijate que fuerte que pegó que la gente sólo se acuerda de eso.

- ¿Cómo era Olmedo fuera del set, cuando se apagaba la cámara?

- Yo no compartía muchas salidas con el elenco. En esa época estaba casada, trabajaba y me iba a mi casa, hacía vida de pareja, pero las pocas veces en que compartimos alguna salida, era una persona muy tranquila, por momentos muy divertido. Te daba gusto estar con él, nunca te sentías incomoda para nada. Pero eso no me pasaba a mi, le pasaba a todos. Le preguntes a quien le preguntes en el medio, es unánime, todo el mundo te va a decir “Olmedo fue ‘lo más’ delante de una cámara y detrás”.

- ¿Vos estabas en la última obra que hizo en Mar del Plata?

- No, yo fui la única que no estuve en esa obra. Cuando él murió yo estaba haciendo temporada de teatro en Carlos Paz con Moria Casán.

- ¿Y cuando te enteraste cómo te pegó la noticia?

- A veces es como que, por más que diga lo que diga, es un sentimiento que va más allá de las palabras, ojalá existiera una palabra para calificar lo que uno siente en esos momentos, es lo mismo que cuando muere un niño. Es como que decís “cómo puede ser, con toda una vida por delante” y con Olmedo me pasó lo mismo, me dije “cómo puede ser, tan bueno, tan exitoso con el mundo en sus manos”. Y no entendés nada, te hacés un montón de preguntas pero no tenés ninguna respuesta.

- ¿Qué pasó después con tu vida profesional después de Olmedo?

- Segui trabajando un año más porque Porcel me contrató para hacer teatro y televisión. Además tuve una de las propuestas más importantes de mi vida, porque me ofrecieron hacer un programa para chicos, ni más ni menos que el “super productor”,  Ovidio García, que en ese entonces era el de Susana Giménez. Pero en ese momento apareció el amor, un embarazo, apareció Agustina. No lo pensé dos veces, dejé todo y me fui.  

- ¿Y ahora Adriana qué es lo que estás haciendo? Se que lanzaste un perfume

Si, ahora además de estar trabajando con una fundación que se llama Fundamind, que es para chicos con HIV, estoy haciendo un perfume que se llama Instintt. Hace un montón de tiempo que estoy con este tema, tardó un año en salir. Fue muy movilizante estar trabajando sobre esto, cosa que yo no tenía idea de nada, pero como su nombre lo indica me guié por el instinto y salió algo que realmente yo lo uso. Es decir, hice algo para usarlo yo, no para vendérselo al vecino y después yo usar otro perfume.

- ¿Te acercaron la propuesta o fue una idea tuya?

- En realidad esta propuesta yo la tengo desde hace muchísimos años, pero nunca le había dado mucha importancia y de pronto vi como compañeras mías empezaron a sacar sus líneas y yo pensé: “qué tonta que fui que no lo hice antes” porque la verdad que las propuestas las tuve siempre. Hay todo un equipo detrás de esto y mucho trabajo también.

- ¿Y qué faceta querés encarar de ahora en adelante, la de empresaria o tenés ganas de volver al medio?

- Me encantaría seguir con la parte empresarial pero me doy cuenta que lo empresarial tiene que ver con la imagen, con la pantalla entonces es como que no me conviene dejar la televisión. Además yo soy una persona que gracias a Dios la gente se acuerda mucho y es como que sigo explotando mi nombre, en el buen sentido. Entonces si aparece alguna buena propuesta de televisión la aceptaría. Me encanta conducir. (N. de R.: está conduciendo un programa por Canal 26)

- ¿Eso es lo que te gusta, conducir?

- Si, me encanta hacer reportajes, pero esos reportajes donde la persona sabe que no va a haber mala onda, que se la va a respetar. Donde la persona sabe que el conductor no es el “banana de América”. Se puede sacar cosas impresionantes de la gente cuando se la trata con respeto.

- ¿A quién ves como “La bebota” actual?

- Yo veo cien millones de bebotas (risas). Son todas una diosas, son todas divinas.

- Si, quizás lo que están faltando sean capocómicos de verdad...

- Lo que falta es eso, es verdad, pero si hablamos de bebotas yo creo que la Argentina está plagada. Hoy salís a la calle y encontrás chicas hermosísimas en todos lados.

- De todas maneras, “La bebota” vas a seguir siendo vos...

- (risas) ¿Sabés por qué yo soy la auténtica bebota? Porque hubo un solo Olmedo.


 
 

 

   

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