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Adriana
Brodsky fue
sin dudas uno de los grandes símbolos
televisivos de la última parte de la década
del ´80. De la mano de Alberto Olmedo,
su papel de “La bebota” en el sketch del Manosanta,
en No toca botón, tuvo tanta repercusión
que todavía hoy, a 20 años de la muerte del
genial capocómico, la gente se lo sigue
recordando por la calle.
En una entrevista con el programa radial Va...
de Retro (viernes a las 20 por FM La
Tribu 88.7), la actriz, conductora y ahora
también empresaria habló de sus comienzos, del
recuerdo de Olmedo a dos décadas de aquella trágica
mañana del 5 de marzo de 1988 y del personaje
que la hizo tan popular. Una charla que Código
Retro
te acerca y que permite conocer un poco más a
la mujer que encandiló la pantalla chica de los
’80.
-
Adriana, el apodo de “La bebota” es algo
que evidentemente no te lo vas a poder sacar
nunca de encima. ¿Cómo lo llevas, te molesta?
-
No, para nada, voy a tener 90 años y me van a
decir “La bebota” (risas). Es un tema que
tiene que ver con un personaje. Es como un cariñito
que quedó desde la época de Olmedo, no tiene
que ver ya con la edad. En esa época tampoco,
porque ya era grande, solamente hacía un
personaje de niña.
-
¿Y te lo recuerda la gente por la calle
todavía?
-
Si, totalmente, es impresionante y me encanta.
-
¿Cómo empezaste en el medio Adriana?
-
Fue sin querer, porque la verdad que lo que
menos quería en la vida era ser famosa. No quería
ser ni modelo, ni actriz, quería ser bailarina
clásica y bailar en el Colón. Ese era mi sueño.
-
¿Estudiaste danza?
-
Si, estudie en la Escuela Nacional de Danza.
Pero bueno, el camino se dio por otro lado.
Después empecé a trabajar de recepcionista,
hice promociones. Nada muy diferente a como
empezaron otras chicas. Después una foto. Que
te descubre uno, que te descubre el otro. Lo que
si tuve es el medio muy servido en bandeja. Además
tuve la suerte de conocer a Gerardo Sofovich
en el inicio de mi carrera que me dio otro
recordado personaje que era “La nena”. O sea
que me pase diez años de mi carrera haciendo
personajes de nena. Empecé con “La nena” y
terminé con “La bebota” (risas).
-
¿Empezaste en “La peluquería...”?
-
Si, en “La peluquería de Don Mateo”, con
(Jorge) Porcel y Rolo Puente. Yo
entraba con la que se suponía que era mi mamá,
Maria Rosa Fugazot. Además estaba Aleli
(Carmen Morales), y Luisa Albinoni con su
teléfono. Después entraba la “Tana” (Noemí)
Alan. Fue una época muy fuerte de
televisión, con más de 60 puntos de rating.
-
Y además hacías teatro...
-
Si, hacía de todo. Por diez años no supe lo
que era descansar un día porque trabajaba de
lunes a lunes. En esa época eran tres funciones
y no era de jueves a domingo como ahora. Después
hacía dos programas, desfiles, presentaciones,
shows. Llegaba los domingos a mi casa a las 8 de
la mañana pero no de tomar champagne, sino de
laburar.
-
¿Cómo te pegó la popularidad en aquel
entonces, siendo tan joven?
-
Te digo que ni me pego. Siempre lo tomé como un
trabajo. Hoy, después de que pasó tanto
tiempo, lo disfruto desde este lugar. Porque no
me daba cuenta de lo que fue mi carrera.
-
En
tu sitio de internet, a una de las personas que
más le agradecés es a Alberto Olmedo ¿Cómo
fue trabajar con él?
-
Conocer al negro fue una de las cosas más
lindas que me pasó en la vida. Porque no solo
conocí a un actor de primera línea, sino a una
persona con don de gente. Que yo siempre digo
que, no en este medio, sino en todos los ámbitos,
en todos los niveles sociales y culturales, hay
muy pocas personas con ese don. Y este hombre
tenia eso. Es muy difícil cuando estas en la
sima, que tenés el poder y la gloria, ser
humilde, ser respetuoso y esas cosas a mi me
alucinaban de él. Porque no lo encontraba en
casi ninguna persona. Además no sólo murió
hace 20 años sino que gracias a él todavía
ustedes me siguen haciendo notas, entonces como
no le voy a estar agradecida.
-
¿Cuánto tiempo trabajaste con él?
-
Yo trabajé dos años con Olmedo y sin embargo
parece que hubiera trabajado toda la vida.
-
Claro,
es que la última temporada, la del ’87, fue
la más fuerte...
-
Si, es que yo empecé con el Manosanta y
terminé con el Manosanta. Por eso,
fueron dos años nada más, fue re poco y fijate
que fuerte que pegó que la gente sólo se
acuerda de eso.
-
¿Cómo era Olmedo fuera del set, cuando se
apagaba la cámara?
-
Yo no compartía muchas salidas con el elenco.
En esa época estaba casada, trabajaba y me iba
a mi casa, hacía vida de pareja, pero las pocas
veces en que compartimos alguna salida, era una
persona muy tranquila, por momentos muy
divertido. Te daba gusto estar con él, nunca te
sentías incomoda para nada. Pero eso no me
pasaba a mi, le pasaba a todos. Le preguntes a
quien le preguntes en el medio, es unánime,
todo el mundo te va a decir “Olmedo fue ‘lo
más’ delante de una cámara y detrás”.
-
¿Vos estabas en la última obra que hizo en Mar
del Plata?
-
No, yo fui la única que no estuve en esa obra.
Cuando él murió yo estaba haciendo temporada
de teatro en Carlos Paz con Moria Casán.
-
¿Y cuando te enteraste cómo te pegó la
noticia?
-
A veces es como que, por más que diga lo que
diga, es un sentimiento que va más allá de las
palabras, ojalá existiera una palabra para
calificar lo que uno siente en esos momentos, es
lo mismo que cuando muere un niño. Es como que
decís “cómo puede ser, con toda una vida por
delante” y con Olmedo me pasó lo mismo, me
dije “cómo puede ser, tan bueno, tan exitoso
con el mundo en sus manos”. Y no entendés
nada, te hacés un montón de preguntas pero no
tenés ninguna respuesta.
-
¿Qué pasó después con tu vida profesional
después de Olmedo?
-
Segui trabajando un año más porque Porcel me
contrató para hacer teatro y televisión. Además
tuve una de las propuestas más importantes de
mi vida, porque me ofrecieron hacer un programa
para chicos, ni más ni menos que el “super
productor”,
Ovidio García, que en ese
entonces era el de Susana Giménez. Pero
en ese momento apareció el amor, un embarazo,
apareció Agustina. No lo pensé dos veces, dejé
todo y me fui.
-
¿Y ahora Adriana qué es lo que estás
haciendo? Se que lanzaste un perfume
Si,
ahora además de estar trabajando con una
fundación que se llama Fundamind, que es para
chicos con HIV, estoy haciendo un perfume que se
llama Instintt. Hace un montón de tiempo que
estoy con este tema, tardó un año en salir.
Fue muy movilizante estar trabajando sobre esto,
cosa que yo no tenía idea de nada, pero como su
nombre lo indica me guié por el instinto y salió
algo que realmente yo lo uso. Es decir, hice
algo para usarlo yo, no para vendérselo al
vecino y después yo usar otro perfume.
-
¿Te acercaron la propuesta o fue una idea
tuya?
-
En realidad esta propuesta yo la tengo desde
hace muchísimos años, pero nunca le había
dado mucha importancia y de pronto vi como compañeras
mías empezaron a sacar sus líneas y yo pensé:
“qué tonta que fui que no lo hice antes”
porque la verdad que las propuestas las tuve
siempre. Hay todo un equipo detrás de esto y
mucho trabajo también.
-
¿Y qué faceta querés encarar de ahora en
adelante, la de empresaria o tenés ganas de
volver al medio?
-
Me encantaría seguir con la parte empresarial
pero me doy cuenta que lo empresarial tiene que
ver con la imagen, con la pantalla entonces es
como que no me conviene dejar la televisión.
Además yo soy una persona que gracias a Dios la
gente se acuerda mucho y es como que sigo
explotando mi nombre, en el buen sentido.
Entonces si aparece alguna buena propuesta de
televisión la aceptaría. Me encanta conducir.
(N. de R.: está conduciendo un programa por Canal
26)
-
¿Eso es lo que te gusta, conducir?
-
Si, me encanta hacer reportajes, pero esos
reportajes donde la persona sabe que no va a
haber mala onda, que se la va a respetar. Donde
la persona sabe que el conductor no es el
“banana de América”. Se puede sacar cosas
impresionantes de la gente cuando se la trata
con respeto.
-
¿A quién ves como “La bebota” actual?
-
Yo veo cien millones de bebotas (risas). Son
todas una diosas, son todas divinas.
-
Si, quizás lo que están faltando sean capocómicos
de verdad...
-
Lo que falta es eso, es verdad, pero si hablamos
de bebotas yo creo que la Argentina está
plagada. Hoy salís a la calle y encontrás
chicas hermosísimas en todos lados.
-
De todas maneras, “La bebota” vas a
seguir siendo vos...
-
(risas) ¿Sabés por qué yo soy la auténtica
bebota? Porque hubo un solo Olmedo.
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